Recursos Minerales

Venezuela posee gran variedad de yacimientos minerales, los cuales se distribuyen con mayor profusión en el Escudo de Guayana, al sureste del país. En esta área se localizan importantes depósitos de hierro, bauxita, oro, diamantes, caolín, barita y manganeso. En el área norte de Venezuela se sitúan importantes yacimientos de carbón, níquel, zinc, cobre, plata, plomo, arenas silíceas y cromo. Especies minerales como titanio, platino, plomo, wolframio, dolomita, fluorita, mica, estaño, cobalto, talco, grafito, mármol, mercurio, magnesita, vanadio, cianita, bismuto, bentonita, asbesto, niobio y tierras raras están siendo explotadas, aunque sin cuantificación, como prospectos mineros. Actualmente, más de 30 minerales y otras sustancias relacionadas son objeto de explotación con fines económicos a nivel nacional.



El hierro constituye el mineral metálico de mayor importancia en nuestro país. Los Capuchinos catalanes, quienes llegaron a nuestro país en 1724, explotaron el mineral en la Guayana venezolana. Testimonio de esto lo constituye las ruinas de la hacienda Santa Rosa de Nuevo Mundo, situada a 23 Km. al suroeste de Ciudad Bolívar, las minas de Capapuy o minas frailescas, en las cercanías de Upata y los vestigios de la existencia de la Forja Catalana, cerca de las minas de Nuevo Mundo. Fuera del contexto colonial, el primer hecho relativo a la industria del mineral del hierro lo constituyó el otorgamiento del Ejecutivo Federal de una concesión en 1883, situado en el antiguo Territorio Federal Delta Amacuro. Sin embargo, su explotación en forma racional en gran escala se inició en el año de 1950 en las minas del Pao y en 1954 en Cerro Bolívar. Ambos yacimientos fueron explotados por concesionarios transnacionales hasta 1974 cuando ocurrió la nacionalización de esta industria por parte del gobierno venezolano.

Los primeros depósitos de Oro de Venezuela se asocian con una mineralización hipotermal tipo Au-Fe-W que afectó gran parte de la región central del Escudo de Guayana, principalmente el Grupo Pastora y en él a la Formación El Callao. Como consecuencia de la gran extensión de esta zona metalogénica, depósitos secundarios de Oro en aluviones y eluviones son abundantes a todo lo largo de las regiones oriental y central del Escudo de Guayana. De las regiones mineralizadas con Oro primario, la zona de El Callao ocupa un lugar preponderante. Esta región ha sido centro de producción aurífera desde la época de la Colonia en el siglo XVIII. En el cuadrilátero aurífero de El Callao, han sido explotadas más de 230 vetas de cuarzo, pirita aurífera y Oro nativo.

Por su parte, los depósitos de níquel se asocian con rocas ultrabásicas serpentinizadas de la Cordillera de la Costa. Todos los depósitos y manifestaciones estudiadas son del tipo laterítico. Hasta el momento, en nuestro país no se han ubicado depósitos primarios de níquel asociados con sulfuros de origen magmático. Las rocas ultrabásicas en el norte de Venezuela forman dos fajas definidas a lo largo de la Cordillera de la Costa y Serranía del Interior. La faja norte se extiende desde Margarita pasando por el norte de Caracas hacia el oeste, al norte de las montañas de Puerto Cabello-Santa María (Estado Yaracuy); la segunda faja se extiende desde la península de Araya-Paria, en dirección, en dirección oeste pasando por la cuenca de Santa Lucía, Charallave, Loma de Hierro, Villa de Cura, San Juan de los Morros, Tinaquillo y Cabimba. Fuera de esta dos fajas, se encuentran peridotitas serpentinizadas en la Península de Paraguaná (Cerro Santa Ana), a lo largo del frente montañoso de la Serranía del Interior y al norte del valle río Yaracuy. Las grandes masas de Loma de Hierro y Tinaquillo son las únicas intrusiones que han sido estudiadas sistemáticamente para determinar reservas y tenor de las menas de níquel.

Los depósitos de Bauxita y lateritas alumínicas en Venezuela están todos asociados con niveles de laterización de rocas graníticas y de carácter básico del Estado Bolívar, especialmente gabros y diabasas. A partir de la Segunda Guerra Mundial, se inició la búsqueda de Bauxita, tanto por parte del Gobierno Nacional, como por compañías privadas. En mayo de 1951, se descubrió el primer yacimiento de Bauxita de relativa importancia: el cerro El Chorro, localizado en Guayana, lo cual dio motivo para declarar los cinco Distritos más orientales del Estado Bolívar como Zona de Reserva Nacional para las menas bauxíticas. La bauxita constituye la mena del aluminio, metal de imprescindible valor en la industria metalúrgica.

Concentraciones importantes de manganeso se ubican en el Escudo de Guayana, y todas se asocian genéticamente con procesos de laterización sufridos por rocas magnesíferas originales. Hasta el momento se han detectado tres tipos de manifestaciones de manganeso en el Escudo Precámbrico. Este mineral reviste gran importancia al emplearse como aleación con el hierro en la fabricación del acero.

Estudios geológicos realizados a lo largo de la Cordillera de la Costa, la Sierra de Perijá y del Sistema Andino han demostrado numerosas manifestaciones de cobre, especialmente sulfuros, la mayoría de los depósitos son de pequeña magnitud y constituyen grandes yacimientos como los que existen en Chile, Perú, México o los Estados Unidos de América. El conocimiento de la existencia de cobre en Venezuela, se remonta a la época de la Colonia, cuando fueron explotados yacimientos de cobre en Los Teques, Villa de Cura, Chacao, las famosas minas de Cocorote, así como también las minas de Aroa, las cuales se descubrieron en el año 1605. Estas últimas se comenzaron a explotar en 1632 en forma muy irregular, debido a los numerosas disputas que se plantearon alrededor de su propiedad, hasta que esta se vinculó a la familia Bolívar y posteriormente al propio Libertador Simón Bolívar y sus hermanas. Respecto a las primeras, es poco lo que se conoce sobre las actividades que tuvieron durante la Colonia.

Venezuela cuenta con importantes depósitos fosfáticos del Cretáceo y del Terciario Superior, los cuales se encuentran bajo minería con miras a producir materia prima para la industria de los fertilizantes y petroquímica. Se han ubicado depósitos comerciales de fosfatos en Falcón, Zulia y Táchira, y algunas manifestaciones en Lara, Mérida y Trujillo. Muy posiblemente, en vista de sus características litológicas, la extensa Formación Querecual del Oriente del país puede poseer secuencias fosfáticas.

Con respecto al talco, uno de sus principales yacimientos se encuentra a 15 Km. de Yaritagua, Edo. Yaracuy (Cabimba y Agua Fría); el talco de estas localidades es esteatita, y aparentemente constituye parte de un yacimiento complejo que se extiende hacia el Estado Cojedes. Existen evidencias de talco en los Estados: Aragua, Nueva Esparta, Lara, Bolívar, Táchira y Carabobo.

La bentonita, mineral esencial en los lodos de perforación, es además empleada en la industria de la construcción, elaboración de cerámicas, elaboración de refractarios, materias plásticas y colorantes, celulosa, papelería, arenas de fundición y la siderúrgica, en la preparación de jabones y el área de perfumería. En la agricultura se utiliza para preparar fungicidas e insecticidas, también en los productos farmacéuticos y así muchísimos empleos diversos. En Tinaquillo, Estado Cojedes, se ha encontrado una extensa zona con material bentonítico, depósitos que están asociados con alteraciones de rocas básicas de los complejos de Tinaquillo y están formados por una mezcla de bentonita y otros productos de alteración.

Aún cuando muchos de los drenajes activos de los grandes ríos del Estado Bolívar, especialmente ubicados en la región central y oriental, presentan arenas negras con alto contenido de Titanio principalmente en la forma de ilmenita (hierro titanado: FeTiO3), hasta el momento el único depósito de titanio en Venezuela que se ha delimitado, investigado y evaluado, se asocia con rocas anortosíticas del Complejo de San Quintín, Estado Yaracuy, ubicado a más de 25 Km. al noreste de San Felipe.

Aunque Venezuela cuenta con importantes fajas de evaporitas, no se han localizado depósitos de roca sal en nuestro país sin embargo, toda la explotación es consecuencia de excelentes salinas ubicadas en la región oriental: Estado Anzoátegui (Boca de Uchire, Píritu y Hoces), Estado Sucre (Salina del Rey, Garrapata y Araya) y Estado Nueva Esparta (Pampatar y Coche); y en la región occidental: Estado Zulia (Sinamaica, Salina Rica, Ancón de Iturre y Oribor) y en el Estado Falcón (Las Cumaraguas, Bajarigua, Mitare, Cujisal, La Enramada, El Palo, Tiguadare, Guaranao, El Pico, Yacuque, Sauca, San Juan de los Cayos, Cayo Sal y Golfete de Coro).

En Venezuela, el plomo y el zinc se suelen presentar asociados tanto en depósitos hidrotermales como en depósitos vulcanogénicos. En otras condiciones, tal como sucede en Lara, Sucre, Zulia y parte del Estado Mérida, el plomo se presenta exclusivamente solo, asociado con minerales de manganeso, bario o con una intensa carbonatización. El yacimiento más importante se encuentra en la localidad de las Tapias, 10 Km. al sur de la población de Bailadores (Estado Mérida), y 140 Km. al sur de la orilla meridional del Lago de Maracaibo. La mineralización de Bailadore es una veta controlada por una falla geológica de tensión que corta la Formación Mucuchachí del Paleozoico inferior.

Venezuela posee importantes cuerpos pegmatíticos en los estados Cojedes, Barinas, Táchira, Mérida y Trujillo, pero la producción comercial de feldespato asociado con pegmatitas, se realiza sólo en los estados Cojedes y Barinas.

Los carbones presentes en Venezuela son jóvenes y de débil coquificación, pero pueden usarse con éxito en la industria siderúrgica, mezclados con carbones importados de mayor calidad, y se encuentran ubicados en las siguientes zonas carboníferas: Cuenca Carbonífera del Estado Zulia, Faja Carbonífera de Guárico Nororiental, Zona Carbonífera de Aragua Meridional, Cuenca Carbonífera de Naricual en Anzoátegui, Zonas Carboníferas del Estado Táchira (área de Lobatera y zona de Rubio), Región Carbonífera de Santo Domingo, Zonas Carboníferas del Estado Falcón. Las reservas de éste corresponden a un volumen de 6.800 millones de toneladas métricas.

Las arcillas en nuestro país se encuentran en el Estado Lara (principalmente arcillas blancas), y arcillas caoliníticas en el Estado Mérida en la zona de Santa María del Caparo. Las mayores reservas conocidas de arcillas blancas y de alfarería se encuentra en la región septentrional del país. Los depósitos de arcillas blancas ubicados en el Estado Lara, zonas de El Papagallo, El Tanque, Curiga, El Retén, Copeyal, Quíbor, Guárico, Laguna Barbacoas y Anzoátegui, tiene reservas superiores a los 8 millones de toneladas, estos depósitos son típicamente sedimentarios y se prestan para una extensa minería a cielo abierto, de ellos se explotan los de Quíbor, Curigua, Guárico y Barbacoas, para suministrar de materia prima a la industria de la porcelana, cemento y cerámica. Las arcillas de alfarería se encuentran especialmente en los estados Lara, Yaracuy, Aragua y Miranda, y los de la Cuenca de Santa Lucía y de Guarenas-Guatire por sus grandes reservas, buena calidad de la mena y cercanía de los centros de consumo, revisten gran importancia para el desarrollo de las industrias de la construcción en esta región del país.

Con la excepción del Escudo de Guayana, Venezuela posee importantes depósitos de calizas ubicadas a lo largo de su geografía, los cuales se asocian con las extensas cuencas que cubrieron a Venezuela desde el Cretácico Medio hasta el Pleistoceno. Muchas de las secuencias estratigráficas han sufrido un intenso metamorfismo como sucede en la Cordillera de la Costa, transformando las calizas originales en mármoles. Otras secuencias, como las ubicadas en Falcón, se presentan como extensas capas asociadas con depósitos comerciales de fosfatos, dolomita y arcillas. Los depósitos venezolanos de calizas sustentan importantísimas industrias tales como: construcción, fertilizantes, alimentos para animales, marmolería, cal, siderurgia, pintura, fibras sintéticas, caucho y papel, tanto en el centro como en las zonas orientales y andinas, de hecho, Venezuela es uno de los países con mayor producción y consumo de caliza. En la región Central, Distrito Federal, Estado Miranda, Carabobo, desde Petare hasta Valencia, existen grandes yacimientos de calizas cristalinas, pertenecientes a las Formaciones Antímano, Las Mercedes, Las Brisas (Grupo Caracas), encontrándose en explotación en las zonas de Baruta, El Encantado, Macaracuay, La Vega, Carayaca, Cagua, Bárbula, La Victoria, Los Guayos, Valencia y Taguayguay, a fin de suministrar material a la industria de la construcción. En el Estado Aragua existen depósitos de los denominados Morros que van desde Villa de Cura hasta Ocumare del Tuy, siendo los principales: Morros de San Juan, Morros de San Sebastián. Muchas de las secuencias estratigráficas han sufrido un intenso metamorfismo como sucede en la Cordillera de la Costa, transformando las calizas originales en mármoles. Otras secuencias, como las ubicadas en Falcón, se presentan como extensas capas asociadas con depósitos comerciales de fosfatos, dolomita y arcillas. Los depósitos venezolanos de calizas sustentan importantísimas industrias tales como: construcción, fertilizantes, alimentos para animales, marmolería, cal, siderurgia, pintura, fibras sintéticas, caucho y papel, tanto en el centro como en las zonas orientales y andinas, de hecho, Venezuela es uno de los países con mayor producción y consumo de caliza. Los depósitos de calizas de nuestro país se asocian con diferentes niveles estratigráficos, pero fue en el Cretáceo y el Mioceno cuando la depositación se hizo intensa. Esto se evidencia con los enormes depósitos comerciales asociados con el Grupo Cogollo en el occidente y la Formación El Cantil en el oriente del país. Ambas formaciones tipifica al cretáceo y quizás poseen las reserva más importante de Venezuela, tanto por su extensión como por su calidad. Con relación al Mioceno, enormes depósitos de calizas de óptima calidad afloran extensamente a lo largo de Falcón septentrional y oriental, constituyendo la materia prima de varias fábricas de la construcción. En la región Central, Distrito Federal, Estado Miranda, Carabobo, desde Petare hasta Valencia, existen grandes yacimientos de calizas cristalinas, pertenecientes a las Formaciones Antímano, Las Mercedes, Las Brisas (Grupo Caracas), encontrándose en explotación en las zonas de Baruta, El Encantado, Macaracuay, La Vega, Carayaca, Cagua, Bárbula, La Victoria, Los Guayos, Valencia y Taguayguay, a fin de suministrar material a la industria de la construcción. En el Estado Aragua existen depósitos de los denominados Morros que van desde Villa de Cura hasta Ocumare del Tuy, siendo los principales: Morros de San Juan, Morros de San Sebastián.

Venezuela posee importantes depósitos de arenas silíceas asociados con formaciones sedimentarias que van en edad desde el Terciario muy inferior hasta el Pleistoceno. La mayoría de estos depósitos, los cuáles abundan en los Andes, Región Oriental y los estados Falcón, Lara, Guárico, están bajo activa producción, nutriendo a importantes industrias del vidrio, cerámica, sanitarios, detergentes, fundición, cemento y acerías del país. Los principales depósitos de arenas silíceas, tanto por sus reservas como por su edad, se ubican en Falcón nororiental, Lara suroccidental, Monagas central, Trujillo y la región meridional del Estado Táchira. El Estado Guárico posee una de las reservas potenciales de menas silíceas más importantes del país, incluyendo las arenas cuarcíticas que se asocian con el Miembro Galeras de la Formación Quebradón.

En Venezuela no se han localizado depósitos epitermales vetiformes de estaño o depósitos diseminados de este mineral en centros volcánicos, tales como los que abunda en Bolivia y en el norte de Argentina. Las manifestaciones de Sn, Nb y Ta parecen constituir las clásicas mineralizaciones asociadas con complejos graníticos y pegmatíticos. La zona noreste del Territorio Federal Amazonas, hoy Estado Amazonas, y la región suroccidental del Distrito Cedeño, hoy Municipio del Estado Bolívar, constituyen una de las áreas metalogénicas de Sn, Nb, Ta, Ti y Fe más interesantes del país.


Recursos Energéticos

Desde las primeras décadas del siglo XX, el petróleo ha jugado un papel decisivo en los destinos de la nación. Este recurso ya conocido y empleado por los indígenas precolombinos a partir de los rezumaderos o "menes" se convertiría más tarde en el motor impulsador de la economía de Venezuela y factor primordial de cambios. Actualmente las reservas de petróleo alcanzan 76.800 millones de barriles.


La primera referencia sobre petróleo en tierras venezolanas en la literatura universal se debe al cronista Gonzalo Fernández de Oviedo en 1535, cuya voz latina lo denotaba para aquel entonces como stercus demonis. Esta sustancia empleada por los aborígenes para calafatear embarcaciones se destinaría más tarde en manos de los conquistadores para iluminación, preparación de armas, y con fines medicinales. En la segunda mitad del siglo XVII los menes fueron objeto de la ambición de bucaneros ingleses y franceses en sus innumerables viajes por el Caribe contra el poderío de la Corona Española.

La explotación más o menos sistemática de los menes comenzó a partir de la segunda mitad del siglo XIX y se sistematizó luego entre los años 1911 y 1916, concentrándose en las cercanías de estos rezumaderos. En la región zuliana se perforaron con éxito los pozos exploratorios de campo nuevo Bababui-1 y Zumaque-1, siendo Mene Grande el primer campo gigantesco descubierto en Venezuela. La importancia del petróleo para Venezuela no sólo reside en su principal fuente de ingresos fiscales sino además por ser el energético de mayor uso como rubro de la dinámica interna del país. El consumo energético se sustenta en un 58% de los derivados del petróleo concentrándose principalmente en los sectores industrial y transporte. La actividad petrolera genera el 80% de los ingresos fiscales y el 70% del ingreso nacional de divisas. Con apenas el 0,7% del área terrestre, Venezuela posee el 5,8% de las reservas probables de petróleo del mundo y el 2,5% de las de gas natural las cuales alcanzan un volumen de 146,8 billones de pies cúbicos.

A lo largo de unos 700 kilómetros al norte del río Orinoco, en la denominada Faja Petrolífera del Orinoco, Venezuela dispone de una inmensa reserva de crudos pesados y extrapesados, la más grande conocida hasta el presente. Con el objeto de aprovechar esta inmensa reserva la industria petrolera venezolana ha puesto en práctica el método del Flujo Anular para el transporte del crudo, el proceso HDH para su mejoramiento y refinación, así como la Orimulsión®, un nuevo combustible para plantas de generación de electricidad. Dada la abundancia de sus recursos en hidrocarburos, Venezuela ocupa la sexta posición entre los productores mundiales de petróleo y la séptima entre los exportadores. Sus principales mercados son Estados Unidos, Centroamérica, el Caribe y Europa. Los ingresos petroleros en ochenta y dos años de operaciones a gran escala son USD 383 millardos.

El 64% de la energía eléctrica es generada por caídas de agua. El potencial hidroeléctrico asciende a 83.433 MW. La capacidad instalada se corresponde a 57.850 gigavatios-hora con un consumo racional de 46.828 gigavatios-hora. A pesar de las altas inversiones que requiere la producción hidroeléctrica, su desarrollo se ha visto como un importante proyecto nacional y ha permitido, entre otras cosas, liberar un significativo volumen de combustibles líquidos para la exportación. Con respecto al carbón, las reservas demostradas superan los 15,7 x 103 petajoules. A pesar de esta considerable cifra, el uso de este combustible fósil en el desarrollo interno del país es más bien reducido. La producción carbonífera de unos 1,04 petajoules anuales está dirigida especialmente a los mercados internacionales. El desarrollo de las minas de carbón a cielo abierto localizadas en la parte occidental del país permitirá elevar la producción a 6,25 petajoules anuales.

Referencias

BANCO CENTRAL DE VENEZUELA (2000).

CODIGO GEOLOGICO DE VENEZUELA (1997) [en línea]. PDVSA-INTEVEP y PDVSA E&P
[http://www.pdvsa.com/lexico], [Consulta: 05-01-2001]

MARTíNEZ, A. (2000). Cronología del Petróleo Venezolano. Caracas, PDVSA-CIED. FONCIED. 639 p.

OFICINA CENTAL DE ESTADISTICA E INFORMATICA (2000).

PDVSA (1992). Imagen de Venezuela, una visión espacial. PDVSA, Caracas, 271 p.

PETROLEOS DE VENEZUELA (2000).

RODRIGUEZ, S. (1986). Recursos Minerales de Venezuela. Boletín del Ministerio de Energía y Minas, Caracas. 15(27). 215 p.


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