Manuel Palacio Fajardo (1784-1819)

Nació en Mijagual, Barinas, hacia 1784. Hijo de Manuel Antonio Palacio y Trinidad Fajardo, oriundos ambos de aquella población. De sus padres recibió elemental instrucción, y luego, en el Real Colegio de San Buenaventura de Mérida, hizo estudios de filosofía. Obtuvo los grados de Doctor en derechos civil y canónico, así como en medicina en la Real y Pontificia Universidad de Santa Fe de Bogotá. Provisto de variada cultura y realizada la pasantía prevista por la ley con los mas distinguidos juristas de la capital del Virreinato, la Real Audiencia de Santa Fe le expidió el título de Abogado.

Por 1808 regentaba, en el Real Colegio de Mérida, la Cátedra de Medicina Especulativa. Eran los días en que el Obispo Dr. Santiago Hernández Milanés laboraba para mejorar los estudios en Mérida y se rodeaba para ello de claros y reputados talentos.

Cuando los sucesos revolucionarios de 1810 se encontraba ejerciendo su profesión de médico en la ciudad de Guanare. El Partido Capitular de Mijagual le eligió su representante al primer Congreso Constituyente de Venezuela, y como tal firmó el 5 de julio de 1811 la independencia absoluta y el 21 de diciembre la primera Constitución Federal. En los debates previos a aquella declaración formuló conceptos concluyentes y decisivos.

En 1812 acompañó a Miranda en su campaña, y fracasada ésta a consecuencia de la capitulación acaecida con Monteverde, consigue escapar por la región occidental del país hacia la Nueva Granada. El gobierno de este país le confirió poderes para que, como su comisionado, se dirigiese al exterior y solicitase de los Estados Unidos, y subsidiariamente del Imperio Francés, apoyo a la libertad de las colonias. En cumplimiento de su misión llegó a Washington en diciembre de 1812. Inmediatamente se puso al habla con el presidente Madison y con el Secretario de Estado, Monroe, a quienes expuso la situación de Venezuela y de la Nueva Granada y las ventajas que su independencia proporcionaría a los Estados Unidos. Gestión sin éxito, por cuanto el presidente y su secretario le manifestaron la imposibilidad en que estaban de tomar parte en la contienda, debido a las buenas relaciones que su país mantenía con la nación española. Siguió Palacio a París, a donde llegó el 13 de marzo de 1813. Aquí hizo sucesivas gestiones con Napoleón, con el Papa Pío VII, y luego con los Soberanos reunidos en París, encontrando a todos sin disposición alguna de proteger la independencia.

A fines de enero de 1815 llega a Londres, encontrándose con otros latinoamericanos que buscaban ayuda para los movimientos independentistas. Andrés Bello es su secretario. En este país es donde pasará mas tiempo trabajando por conseguir la máxima ayuda posible para la independencia. En 1817 publicó en Londres un libro titulado Outline of the Revolution in Spanish America" poco tiempo después se publica otra edición en inglés, esta vez en Nueva York; a fines del mismo año aparece en París una edición en francés; en 1818 circula la edición alemana en Hamburgo. En 1819 y 1824 aparecen otras dos ediciones en francés. Durante su estancia en Europa hizo estudios de química y perfeccionó la medicina. Desde 1815 figura como suscriptor de la revista de la London Royal Institution y en los registros aparece domiciliado en 52 Welbeek Street, Londres.

A fines de octubre de 1818 llega a Margarita con un importante cargamento de fusiles y pólvora. Margarita lo acoge como uno de sus diputados y con tal investidura se dirige hacia Angostura. El 15 de febrero de 1819 asiste a la instalación del congreso. Allí es elegido Simón Bolívar como Presidente de la República y es organizado su gabinete. Palacio fue destinado el 27 de febrero para servir la Secretaría de Estado en los Despachos de Hacienda y Relaciones Exteriores. Pero cuando más se esperaba de sus servicios, hubo de morir en la propia ciudad de Angostura el 8 de mayo de 1819.

Esta información biográfica fue extraída de GARCIA CHUECOS (1953) y PLAZA (1983), a donde se remite a los lectores que deseen más información.

Su contribución a las ciencias naturales

De la estadía de Palacio en Londres conocemos tres artículos sobre ciencias naturales, a saber: (1) sobre la explotación de carbonatos de sodio en la laguna de Urao del estado Mérida (PALACIO, 1816), (2) una descripción del terremoto del 27 de marzo de 1812 del cual fue testigo presencial (PALACIO, 1817a), y (3) una descripción geográfica y humana del valle de Cúcuta (PALACIO, 1817b). Estos artículos se presentarán a continuación.

La laguna de Urao (PALACIO, 1816)

El artículo sobre la laguna de Urao fue publicado tanto en francés como en inglés y su contenido fue reseñado en URBANI (1989). Sobre la muestra de urao nos dice (p. 192): "El año pasado (1815) tuve el honor de transmitir al Barón de Humboldt en París, una muestra de Urao por medio del Coronel Durán quién la llevó a Europa. La muestra fue analizada por Gay-Lussac, quién la identificó como natrón, no diferenciable en ningún respecto con el encontrado en los lagos de Egipto y Fezzan". Por esta razón este artículo tiene la prioridad de ser el primero en presentar la identificación mineralógica del principal carbonato de la laguna de Urao, y no es menos relevante que en ello hayan estado involucrados dos científicos de la talla de Humboldt y Gay-Lussac. Según se desprende de este escrito y dado que Palacio se encontraba fuera de Colombia desde 1812, seguramente no fue él quién colecto la muestra de urao. Por otra parte, como el trabajo trae una buena descripción de los métodos de explotación del mineral, es probable que estos detalles los haya obtenido el propio Palacio entre 1808 y 1809 cuando estuvo residenciado en Mérida, o en los últimos meses de 1812 cuando tuvo que huir a Colombia "por la parte occidental del país".

El Terremoto de 1812 (PALACIO, 1817a)

HUMBOLDT (1814, 1985:20-21) señala haber consultado un manuscrito de Palacio titulado "Apuntamientos sobre las principales circunstancias del terremoto de Caracas", y transcribe textualmente varios párrafos de dicho informe, los cuales reproducimos a continuación:

"Sacudidas tan violentas que en el espacio de un minuto volcaron la ciudad de Caracas, no podían estar restringidas a una pequeña extensión del continente. Sus funestos efectos se extendieron a las provincias de Venezuela, Barinas y Maracaibo, a lo largo de la costa, y sobre todo en las montañas del interior. La Guaira, Maiquetía, Antímano, Baruta, La Vega, San Felipe y Mérida, fueron casi por entero destruidos. El número de muertos excedió de cuatro a cinco mil en La Guaira y en la villa de San Felipe, cerca de las minas de cobre de Aroa. Fué en una linea dirigida de Este-Noreste a Oeste-Suroeste de La Guaira y de Caracas, hacia las altas montañas de Niquitao y Mérida donde parece haber sido mas violento el terremoto. Fué sentido en el reino de Nueva Granada desde las ramificaciones de la alta Sierra de Santa Marta hasta Santa Fe de Bogotá y Honda, en las orillas del Magdalena, a 180 leguas de distancia de Caracas. En todas partes fue mas fuerte en las cordilleras de gneis y micaesquisto, o inmediatamente al pie de ellas, que en las llanuras. Esta diferencia era ante todo muy sensible en las sabanas de Barinas y Casanare. (Bastante fácilmente se explica ella en el sistema de los geólogos que admiten que todas las cordilleras de montes volcánicos y no volcánicos se han formado por levantamiento, como al través de las grietas). En los valles de Aragua, situados entre Caracas y la villa de San Felipe, fueron muy débiles las sacudidas. La Victoria, Maracay, Valencia, casi no han sufrido, a pesar de su proximidad a la capital. En Vallecillo, a pocas horas de distancia de Valencia, entreabrióse la tierra y arrojó una masa de agua tan grande, que se formó un nuevo torrente. (Asegúrase que en las montañas de Aroa hallóse el suelo, inmediatamente después de las grandes sacudidas, cubierto de una tierra muy fina y blanca, que parecía arrojada por alguna grieta). Por otra parte, el lago de Maracaibo disminuyó sensiblemente. En Coro no se experimentó conmoción ninguna, bien que la ciudad esté situada en la costa entre otras ciudades que han sufrido".

Algunas páginas después vuelve a citar a Palacio,al referirse a los ruidos que se oyeron a raíz de la erupción del volcán de la isla San Vicente del 30 de abril de 1812, dice:

"El Sr. Palacio, al pasar el río Apure más abajo del Uribante, cerca de la confluencia del río Nula, supo por boca de los indígenas que los 'cañonazos' se habian oído tan a cabalidad en el extremo occidental de la provincia de Barinas, como en el puerto de La Guaira, al norte de la sierra costanera".

Con el hallazgo de la publicación de PALACIO (1817a) se dispone ahora de mas información sobre este terremoto, y habiendo sido él un testigo presencial tiene aun más valor. La comparación de esta publicación con los párrafos transcritos por Humboldt, indican que el manuscrito era más largo y rico en información que lo que pudo transmitir en la publicación. Esta se presenta traducida al español al final de este trabajo.

Tanto en el párrafo transcrito por Humboldt del manuscrito de Palacio, como en la publicación de este último, aparece citado el sitio de Vallecillo ubicado "a pocas horas de distancia de Valencia", de donde brotó de la tierra un riachuelo de una colina, este fenómeno no es raro durante terremotos fuertes de manera que broten manantiales de agua. Es posible que este fenómeno haya ocurrido en el sitio hoy llamado Vallecito ubicado entre El Cambur y Las Trincheras, en la actual autopista Valencia- El Palito, estado Carabobo.

Descripción del valle de Cúcuta (PALACIO, 1817b)

En este trabajo no se presenta información geológica, pero es una buena descripción de la región de Cúcuta- San Antonio- Ureña, es decir que también se refiere a territorio venezolano. Presenta una descripción geográfica, así como del aspecto humano, costumbres, alimentación, distracciones, diferencias entre los diversos grupos sociales. Incluye información sobre la vida de los indios, con comentarios de actualidad cuando vemos la realidad indígena de Venezuela; en un párrafo donde se refiere al estado degradado, pobre y olvidado de este grupo, sugiere la "creación de nuevas leyes o quizás la simple abolición de las leyes hechas para este pueblo infortunado, puede producir en ellos un cambio favorable. Ellos deben ser considerados como sujetos del estado, participando en los derechos de otros ciudadanos - no como una nación de niños ...".

Un relato del Terremoto de Caracas por Manuel Palacio Fajardo

Cerca del itsmo de Panamá, la cadena de montañas de los Andes se ramifica y toma la dirección de la costa Este, cruzando parte de Nueva Granada y Venezuela, ésta parece haber sido el asiento del terremoto del 26 de marzo de 1812 que destruyó muchas ciudades populosas de la Provincia de Caracas. Es ésta rama de la cordillera la que forma la Sierra Nevada de Chita, la de Mérida y la elevación llamada la Silla de Caracas. Entre estos tres puntos notables es donde se encuentran las minas de oro de Pamplona, el agua mineral de Mérida y las minas de cobre de Aroa. El terremoto se sintió mas fuerte entre la pintoresca Sierra Nevada de Mérida y la Silla de Caracas, donde la primavera es perpetua.

Al sureste de esta cadena de montañas, hay llanuras de una extensión inmensa, cubiertas por diferentes especies de gramíneas e irrigadas por innumerables torrentes; estos caen de las montañas y después de unidos en diferentes cuerpos entran majestuosamente en el Orinoco. Estas llanuras también fueron convulsionadas por mas de 120 leguas. En Venezuela sufrieron mas severamente los pueblos situados inmediatamente al pié de la cordillera o en los valles entre ella, mientras que aquellos asentados en las llanuras no sufrieron daños considerables, si bien fueron sacudidos violentamente.

Por 5 meses una sequía continua había resecado la tierra, sin haber caído lluvia, y en el anterior mes de diciembre, en Caracas había sido sentida una ligera sacudida de un terremoto.

Fue en la víspera de la Crucifixión, cuando los católicos se reunían en sus iglesias para conmemorar con oraciones públicas y procesiones los sufrimientos y méritos de su Redentor, cuando ésta triste catástrofe ocurrió. Había buen clima y el aire sereno, cuando entre las 4 y las 5 pm fue oído un sonido hueco como estrépito de un cañón, el cual fue seguido por un violento movimiento oscilatorio de oeste a este, el cual duró como 17 segundos y paró a todos los relojes públicos. La convulsión disminuyó por algunos momentos, pero fue seguida por una sacudida mas violenta que la primera y por casi 20 segundos, manteniendo la misma dirección. Una calma siguió, durando cerca de 14 segundos, después de la cual la trepitación más alarmante de la tierra tomó lugar por 15 segundos. La duración total fue de un minuto 15 segundos. Los habitantes de Caracas, envueltos de terror, en forma unida y en voz alta imploraron la protección del cielo, algunos corrieron salvajemente a través de las calles, mientras que otros quedaron paralizados con espanto, otros que estaban reunidos en las iglesias, buscaron refugio al pié del altar. Los horrores de este triste día se incrementaron por el estrépito de las edificaciones cayendo, las nubes de polvo de las ruinas llenando el aire, y el grito ansioso de las madres buscando en vano a sus hijos perdidos en el tumulto. A esta escena de desorden siguió la más terrible desesperación. A los que habían escapado de la catástrofe, en todo lugar se les presentaba la escena de cuerpos muertos y personas heridas gritando por protección, y aquellos que no podían poner sus ojos en estos objetos de piedad y horror, no escapaban de encontrarse con montones de ruinas, que habían enterrado a centenares de personas infortunadas, cuyas lamentaciones inútilmente despedazaban sus corazones, por ser imposible de dar auxilio o asistencia a todos.

Se ha calculado que en este día de calamidad, cerca de veinte mil personas perecieron en Venezuela. Una gran parte de las tropas veteranas estuvieron incluidas en éste número, y todas las armas destinadas para la defensa de su país quedaron enterradas bajo las ruinas de sus barracas. Las ciudades de Caracas, Mérida y La Guaira fueron totalmente destruidas, mientras que Barquisimeto, San Felipe y otras sufrieron considerablemente. Es de señalar que Trujillo, que está situada entre Mérida y San Felipe, experimentó poco daño. Cerca de las minas de Aroa, la primera señal que tuvieron del terremoto, fue una sacudida eléctrica que privó a muchas personas de su poder de movimiento. En Valencia, Caracas y alrededores, los habitantes estuvieron por casi 20 días después del terremoto en un estado de irritabilidad extraordinaria. Muchas personas que sufrían fiebres intermitentes se recuperaron inmediatamente en consecuencia del efecto del terremoto.

En Vallecillo cerca de Valencia, un riachuelo brotó de una colina y continuó fluyendo por algunas horas después del terremoto, el cual visité unos pocos días después. El caudal del río Guaire que corre a través del valle de Caracas, creció bastante después del terremoto y permaneció así por varios días. El agua del lago de Maracaibo se retiró considerablemente, y se dice que la montaña de El Avila, que separa a Caracas de La Guaira, se hundió en la tierra por varios pies.

Los terremotos continuaron por varios días, podemos decir, sin interrupción. Ellos fueron disminuyendo como si fuera gradualmente, si bien el último fue particularmente fuerte. Tan tarde como en el mes de octubre del mismo año hubo otra violenta sacudida. El terremoto del 26 de marzo fue sentido en Santa Fe de Bogotá y aun en Cartagena, si bien fue poco sentido en Cumaná.

En el mes de abril siguiente un volcán hizo erupción en la isla de San Vicente. Al momento de la erupción, un ruido como de un cañón fue oído en Caracas y La Guaira, causando una alarma general y los habitantes de cada poblado suponían que el pueblo vecino había sido atacado por el enemigo. Este ruido estrepitoso fue claramente oído, en el lugar donde el río Nula se une al Apure, lo cual está a mas de 100 leguas de Caracas. En el mismo año de 1812, muchas sacudidas fuertes de terremotos fueron sentidas en Jamaica y Curazao.

El terremoto del 26 de marzo alarmó tan profundamente a los habitantes de Venezuela, que estos esperaban ver la tierra abrirse y tragárselos en cada convulsión, y por haber ocurrido en el aniversario de la revolución política, les hizo suponer que habían incurrido en el disgusto del señor. Los clérigos que eran enemigos de la revolución, ya que sus privilegios habian sido disminuidos por la nueva constitución de Venezuela, se ponian a la disposición del pueblo y predicaban en todo lugar contra la nueva república. Esto fue el comienzo de la guerra civil en Venezuela, una guerra, que ha desolado estos bellos paises, y que ha destruido la décima parte de su población.

M. Palacio Faxar, Londres, 1ro. de diciembre, 1816.

Agradecimiento

Esta nota nació como un producto de un trabajo anterior sobre los carbonatos de la laguna de Urao (URBANI, 1989). En ese entonces solicitamos ayuda a nuestro amigo el dr. Hugh Torrens de Inglaterra, para que nos ubicara una referencia de Palacio que aparecía citada en un artículo de J.-B. Boussingault, este nos envió copia de un catálogo de trabajos científicos (R.S.L, 1868), donde pudimos "descubrir" la existencia de estos tres trabajos de Palacio Fajardo desconocidos en Venezuela, posteriormente el mismo Dr. Torrens obtuvo las copias de los mismos.

Referencias

URBANI, F. 1990. Manuel Palacio Fajardo y su contribución a las ciencias naturales. Bol. Hist. Geoc. 40. Dic. 1990, Caracas. pp. 24- 36.

Bibliohemerografía

GARCIA CHUECOS, H. 1953. Manuel Palacio Fajardo (1784-1819). En: Diccionario Biográfico de Venezuela. García Mezquita y Cía, Madrid, p. 860-861.

HUMBOLDT, Alexander von. 1814. Relation historique du Voyage aux regions equinoxiales du Nouveau Continent, fait en 1799, 1800, 1801, 1802, 1803 et 1804 par A. de Humboldt et A. Bompland. Red. par A. de Humboldt. París, Chez N. Maze Librairie, Tome I, 640 p. Posteriormente apareció en formato más reducido y popular: Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent. París, Chez N. Maze Librairie, Tomo V, 318 p., 1820. Traducción: Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. Caracas, Trad. L. Alvarado. Caracas. Monte Avila Editores, tomo III, 406 p., 1985.

R.S.L. ROYAL SOCIETY OF LONDON. 1868. Catalogue of Scientific Papers (1800-1863). Vol. 2. Printed by George Edward Eyre and Williams Spottiswoode, London.

PALACIO FAJARDO, M. 1816. Relation d'un lac de soude dans l'Amerique du Sud. Annales de Chimie et de Physique, París, 2 ser, 2: 432-435. Traducción por Charles Konig: Journal of Science and the Arts, 1: 188-182.

PALACIO FAJARDO, M. 1817a. An account of the earthquake of Caracas. The Quarterly Journal of Science, Londres, 2: 400-402. Aparece firmado en Londres el 1 de diciembre de 1816. Traducción al final de este trabajo.

PALACIO FAJARDO, M. 1817b. Description of the Vallies of Cucuta in South America. The Quarterly Journal of Science, 3:337-348. Aparece firmado en Londres el 2 de junio de 1817.

PLAZA DELGADO, A. 1983. Biografía de Manuel Palacio Fajardo. En: Venezolanos Eminentes. 1ra. Ser., Biografias Escolares, Fund. Eugenio Mendoza, Caracas, p. 312-332.

URBANI, F. 1989. Notas sobre los carbonatos de calcio y sodio de la laguna de Urao, Mérida. Bol. Hist. Geociencias Venezuela, (36): 1-15.


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