Dic 15 al 19
  ¿Sabía Ud. que?

El símbolo de PDVSA está basado en un petroglifo en forma de sol ornamentado, representado en la Piedra Guarataro que se encuentra en Caicara del Orinoco. La simbología del sol como fuente de energía es asociado con la empresa.
Inicio / Marco legal (eliminar)
 
››››››››››››››››››››››››››››››
 
Juan Pablo Pérez Alfonzo: una visión nacionalista de la política petrolera en el siglo XX

En la historia de la política petrolera del siglo XX, el nombre de Juan Pablo Pérez Alfonzo (JPPA) (Caracas, 13-12-1903-Georgetown, USA, 3-09-1979), debe ser considerado como un personaje de primer orden en la defensa del petróleo venezolano y un luchador por la unificación de las políticas de los países productores. Tan efectiva fue esta lucha, que mundialmente se le reconoce como uno de los “padres de la OPEP", en compañía de Abdullah Tariki.

JPPA aparece en la escena petrolera como ponente en la discusión del proyecto de la Ley de Hidrocarburos de 1943, al salvar su voto por razones jurídicas, técnicas y políticas, pues era parte de la bancada de diputados de oposición en el Congreso Nacional de la época, aunque reconociendo los aspectos positivos de ese instrumento legal. Posteriormente, entre 1945 y 1948, la Junta de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt lo designa como Ministro de Fomento (despacho que absorbía los asuntos de Minas e Hidrocarburos).

Este destacado venezolano fue, sin duda, el inspirador principal de la política petrolera desde 1958 hasta los años previos a la nacionalización, al elaborar y plasmar una serie de orientaciones para la política pública petrolera denominada Pentágono de Acción, según la cual la nación podría alcanzar los mayores beneficios posibles provenientes del petróleo y simultáneamente defender y conservar el recurso, maximizando la eficiencia en su producción. Según su visión, los vértices de ese pentágono fueron construidos de la siguiente forma:

1. La política de No más concesiones.
2. El principio de Participación Razonable.
3. La creación de la Corporación Venezolana de Petróleo.
4. La Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de Hidrocarburos (CCCCH).
5. La creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Pérez Alfonzo destaca en sus dos primeras gestiones como Ministro de Fomento, por la promulgación de dos medidas trascendentales en su momento: las bases de la política denominada No más concesiones petroleras , emprendida durante la Junta de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, y la reforma de la Ley del Impuesto sobre la Renta, desarrollada bajo el corto gobierno de Rómulo Gallegos, con la fórmula conocida mundialmente como Fifty-Fifty (50-50), referida al reparto igualitario del excedente petrolero entre el fisco nacional y las compañías concesionarias extranjeras. Desde ese mismo cargo propuso cobrar hasta ¼ de las regalías en especie, con el propósito de que el Estado fuese el encargado de comercializar e industrializar directamente los hidrocarburos.

En cuanto a la Participación Razonable , se refiere a la ganancia que por justicia debía obtener el Estado venezolano como producto de la explotación petrolera por parte de las compañías extranjeras. El experto definió, en 1943, su visión sobre la relación entre el Estado y las compañías petroleras, como “la única vía seria para poder afirmar, con certeza, la justicia y la equidad del ajuste”.

Aunque la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) es creada en 1960, su concepción data de los años cuarenta, por cuanto Pérez Alfonzo consideraba fundamental la participación del Estado en el negocio petrolero. En su teoría hace referencia a la necesidad de realizar directamente los trabajos de exploración y subsiguiente explotación del recurso, con el propósito de cubrir todas las facetas de la industria petrolera. Ello le permitiría al Estado venezolano ejercitarse, de manera autónoma, en todas las fases del negocio petrolero, llegando hasta la comercialización internacional. JPPA valoraba la creación de la CVP ya que procuraba fortalecer la posición del Estado en su relación con las transnacionales, y serviría de “ventana” para mirar a la industria desde “adentro”.

Como Ministro de Minas e Hidrocarburos en 1959, crea la Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de Hidrocarburos (CCCCH), cuya misión era la vigilancia de los precios en los contratos de compraventa del petróleo venezolano y sus derivados. Ese mismo año encabeza la delegación venezolana al I Congreso Petrolero Árabe celebrado en El Cairo, donde por primera vez se plantean, en forma conjunta, los problemas de los países productores frente a las transnacionales del petróleo. En esta reunión sugirió la idea de la creación de un órgano de consulta de los países exportadores: la CCCCH, antecedente inmediato de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en cuya iniciativa lo acompañó el Ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Abdullah el Tariki. Ambos formulan, en 1960, las bases del “Compacto Petrolero” que luego sería la OPEP, la cual fue constituida el 14 de septiembre de ese año en la ciudad de Bagdad, con la presencia de cinco países fundadores: Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela. Para ese año, el 88% de la exportación mundial de petróleo provenía de estos países.

En cuanto a la nacionalización del petróleo, JPPA esbozó desde los años cuarenta una nacionalización progresiva de la actividad petrolera. Tal como se ha presentado en los cuatro puntos anteriores, JPPA siempre tuvo en cuenta la participación del Estado en el negocio petrolero, en el sentido de realizar directamente los trabajos de exploración y subsiguiente explotación, así como las “explotaciones mixtas” entre el Estado y las compañías extranjeras.

 Al poco tiempo de producirse la nacionalización petrolera, JPPA califica este acto como “una nacionalización chucuta” (pequeña). A este respecto, dos años después de proclamada la Nacionalización, Pérez Alfonzo se expresaba así de la Gerencia de PDVSA:

“PDVSA debe ser instruida de las líneas de política general que le permita conocer con precisión los intereses nacionales tan importantes que se le han confiado defender. Es inadmisible la situación actual de considerarse como un ente aislado de sus accionistas, el pueblo venezolano, y que se consideren autorizados para tomar las más importantes decisiones como si ellos fueran los dueños de la principal riqueza nacional. Es absurdo que imaginen poder decidir a su arbitrio haciendo caso omiso de la política de defensa nacional.” (En RESUMEN, Caracas, Vol. XXI, N°258, 15 de Octubre de 1978).

Su valioso pensamiento quedó plasmado, entre otras, en las siguientes obras: Petróleo, jugo de la tierra (1961); El Pentágono Petrolero (1967); Petróleo y dependencia (1971); El Desastre (coescrito con Domingo Alberto Rangel, 1976) y Hundiéndonos en el excremento del diablo (1976).