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Declaraciones de Nicolás Maduro ante expresiones del vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos
Discurso del Presidente Hugo Chávez en la Sesión de Apertura de la 3era Cumbre de la OPEP
Discurso de Alí Rodríguez Araque en la apertura del III Consejo Energético de Suramérica
Discurso de María Emma Mejia en la apertura del III Consejo Energético de Suramérica
Discurso del Ministro del Poder Popular de Petróleo y Minería, Asdrubal Chávez
Intervenciones en la Asamblea de Presidentes y Jefes de Estado de los países miembros de Petrocaribe
Palabras del Jefe de Estado en la presentación del "Plan Siembra Petrolera"
Discurso del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en la Sexagésima Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas
Chávez y la UBV
Palabras del Presidente Chávez en la Instalación de la 141ª Reunión Extraordinaria de la OPEP
Intervención del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, en la LXI Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
Palabras del ciudadano doctor José Vicente Rangel Vale, Vicepresidente de la República (saliente),
Palabras del ciudadano doctor Jorge Rodríguez, Vicepresidente de la República (entrante)
Palabras del Presidente de la República, Comandante Hugo Chávez
Intervención del Jefe de la Delegación cubana en la IV Cumbre de Petrocaribe
Palabras del Presidente Hugo Chávez Frías en la inauguración de la IV Cumbre de Petrocaribe
Discurso del Presidente Nicolás Maduro con motivo de la Cumbre Sobre el Cambio Climático de Las Naciones Unidas
Palabras del Ministro Asdrúbal Chávez en el Seminario Internacional de Zonas Especiales de Desarrollo Estratégico de Venezuela
Discurso del Presidente Nicolás Maduro en el Primer Foro China - Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)
Clausura del “Foro Internacional: Gas y Gases Licuados. Visión Siglo 21”
 
Discurso del Presidente Nicolás Maduro Moros en la 70ª Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas

Nicolás Maduro Moros
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
70ª Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas
Nueva York, Estados Unidos
29 de septiembre de 2015

Señor Presidente, representantes de los gobiernos de las Naciones Unidas, hoy venimos en este año 2015, una vez más, llenos de verdades surgidas de la inmensa batalla que dan nuestros pueblos por abrirse paso a un tiempo de dignidad, por abrirse paso a un tiempo consolidado de un mundo que respete la identidad diversa de nuestros pueblos.

Este año 2015 estamos conmemorando, desde Venezuela, los 200 años de una carta profética, de un documento profético de nuestro Libertador Simón Bolívar, la Carta de Jamaica, escrita en Kingston, hermoso territorio de nuestro Caribe insular, hace 200 años, precisamente en el momento en que las fuerzas libertadoras que habían surgido de la profundidad de la historia, luego de 300 años de dominio colonial sobre nuestras tierras, hoy latinoamericanas, hoy caribeñas, con uno de los grandes libertadores, Simón Bolívar, definían el estado de las luchas, definían la ruta a seguir.

Hace 200 años, así lo creemos, Simón Bolívar en la Carta de Jamaica definió los elementos de una geopolítica americana, no imperial, no colonial. Pudiéramos decir, con conceptos del siglo XXI, Simón Bolívar en la Carta de Jamaica definió una geopolítica americana anticolonialista, antiimperialista y dejó trazados los elementos conceptuales fundamentales, las categorías de lo que es una tesis geopolítica que reivindicamos 200 años después, la necesidad de construir el equilibrio del universo, un mundo de equilibrios, un mundo de justicia, un mundo de paz. 200 años de este documento profético que hemos querido traer a esta sala, como dijera hace unos días el Papa Francisco: a esta “casa común de la humanidad”, una nueva geopolítica, un nuevo concepto, un nuevo mundo necesita la humanidad, una geopolítica de respeto de los pueblos, de la identidad, de los modelos, una política de convivencia, una política de paz con justicia, con igualdad, una política que rechace todo intento de hegemonizar, sea por la vía de la amenaza o del uso de la fuerza, hegemonizar financiera, económica, cultural, militar y políticamente nuestro mundo.

Hemos también conmemorado en estos días los 70 años de la Organización de Naciones Unidas; 70 años que han visto pasar una película rápida, 70 años de una búsqueda, sin lugar a dudas, la más importante que la humanidad ha hecho para encontrarse, para regular nuestras relaciones y para construir en el planeta un mundo donde quepamos todos, sin exclusiones, sin ningún tipo de discriminaciones. 70 años, sólo decirlo ya es cantar victoria para la humanidad, 70 años del Sistema de Naciones Unidas.

Desde su nacimiento en 1945, cuando la Carta de Naciones Unidas fue redactada, luego de la tragedia de la Segunda Guerra Mundial y con la huella fresca del dolor de esa tragedia que destruyó la mitad de este planeta y que vio caer a inocentes por millones, la humanidad se reunió para escribirla y trazar sus sueños.

70 años de aquel preámbulo de la Carta de Naciones Unidas, que nos sigue diciendo con gran vigencia lo siguiente: Nosotros, los pueblos de Naciones Unidas, resueltos a salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, nosotros y nosotras, diríamos hoy, los pueblos del planeta dispuestos a salvar a la humanidad del flagelo de la desigualdad, de la miseria, del saqueo, de la explotación, que son las causas verdaderas de todas las guerras que hemos conocido. 70 años que vieron nacer al mundo bipolar, llamado así, dos bloques de fuerzas que se configuraron y marcaron el resto de la década de los 40, 50, la Guerra Fría, 60, 70, las guerras dolorosas de la Guerra Fría, del mundo bipolar.

Luego vimos pasar, con el derrumbe del bloque soviético, al mundo unipolar, amenazante; el mundo que se anunció como el fin de los tiempos y de la ideología, el mundo del pensamiento único en la década de los 90, donde se nos trató de imponer un solo modelo de pensamiento, un solo modelo económico: el neoliberalismo, y que sembró de necesidad, de miseria, con la privatización de los recursos naturales, con la privatización de las economías de los pueblos del Sur, sembró de desempleo, de necesidad, de enfermedades a los pueblos del planeta.

Del mundo bipolar de confrontación pasamos a un mundo unipolar de imposiciones, y este siglo XXI temprano amaneció, gracias a Dios y al esfuerzo de los pueblos, en la construcción de lo que mueve la fuerza revolucionaria de nuestro pueblo, del pueblo venezolano, que mueve la fuerza revolucionaria constructiva de los pueblos del Sur, de la América Latina y el Caribe. Ha llegado el tiempo, en este siglo XXI, de la construcción de un mundo multipolar, de un mundo multicéntrico, de un mundo sin hegemonismos, de un mundo de iguales, de un mundo donde se respeten los polos que ya se configuran, de un mundo que sepa reconocer el peso específico de los nuevos centros emergentes del poder político, económico, cultural, humano; un mundo que reconozca los nuevos regionalismos que van fortaleciéndose en las distintas regiones del planeta, un mundo que pueda consolidar un nuevo camino, y que pueda hacer valer la letra inspiradora de la Carta de Naciones Unidas, de garantizar el derecho a la existencia humana, a la autodeterminación, a la independencia y a la vida de todos los pueblos.

Grandes temas tiene este mundo pluripolar, multicéntrico. Hemos visto el debate que se ha dado desde esta tribuna. Ayer pudimos ver a la presidenta Dilma Rousseff, de nuestro hermano Brasil; al presidente Barack Obama, de los Estados Unidos de Norteamérica; vimos al presidente Vladimir Putin despuntando como uno de los más importantes líderes, hoy por hoy, de este mundo; vimos al presidente Xi Jinping (China), al presidente Raúl Castro (Cuba), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), la presidenta Cristina (Fernández, de Argentina). Hemos seguido detalladamente los temas que están en debate en el sistema de Naciones Unidas.

Hemos visto el tema de la guerra y de la paz. Creo que hoy nadie pudiera, en esta sala ni en ningún escenario, levantar una sola palabra en defensa de las guerras injustas que han destruido pueblos hermanos del África, del Asia y del Medio Oriente. Hoy tendría que haber, pensamos desde Venezuela, con nuestra voz rebelde y reveladora, un reconocimiento de los errores trágicos que se han cometido al invadir, al bombardear y al llevar la guerra a pueblos hermanos del planeta. Hoy tendríamos que reconocer que las cuatro guerras que ha conocido el mundo en esta década y media han hecho fracasar importantes sistemas de las Naciones Unidas.

La guerra de Afganistán, tendríamos que preguntar a nuestros hermanos, pueblo de Afganistán: ¿Trajo paz?, ¿trajo equilibrio?, ¿trajo vida al pueblo de Afganistán?, ¿o trajo más miseria, destrucción y terrorismo?

La guerra de Iraq, inspirada en una componenda llena de mentiras, con un solo objetivo: conquistar Iraq; con un solo objetivo: el petróleo de Iraq, las riquezas naturales de Iraq. Pudiéramos decir hoy, doce años después, ¿Iraq es un país más unido?, ¿Iraq es un país que vive en paz?, ¿Iraq es un país más estable? Tendríamos que decir a los que montaron la guerra de Iraq que han hecho fracasar, una vez más, la política internacional.

¿Y Libia? Frescas están todavía las palabras dichas por el Comandante Hugo Chávez Frías en esta misma tribuna, alertando las mentiras con que se aupaba el bombardeo y la conquista de Libia, más allá de las diferencias políticas que pudiera haber, queridos hermanos, más allá de la diferencias políticas que pudiera haber con el liderazgo o el régimen político que existía en Libia, nadie está facultado en este mundo, ni por la Carta de Naciones Unidas, ni por ningún derecho, para juzgar el régimen político de otro país, ni pretender el cambio de régimen de ningún gobierno o de sistema del mundo, nadie está facultado para eso.

Y lo decimos con dolor porque amamos a los pueblos árabes, admiramos la cultura de los pueblos árabes, cultura milenaria, admiramos a los pueblos musulmanes y decimos con dolor lo que creo que es un reconocimiento universal: lo que se hizo en Libia fue un crimen, se destruyó un país estable que a su vez era sustento de la estabilidad de dos decenas de países del África del Norte, fundador de la Unión Africana, y ¿qué es hoy Libia?, preguntamos desde Venezuela, ¿es un país más estable económicamente?, ¿socialmente?, ¿es un país unido?, ¿es un país en paz?, ¿y quién va a pagar los crímenes en Libia, en Iraq y en Afganistán?, ¿quién los va a reconocer?, ¿y Siria? Pareciera una película de terror, de esas que se hacen en  Hollywood, la política de terror, la película de terror, el terror de la guerra.

En Siria, creemos, modesta y humildemente desde Venezuela, el Sistema de Naciones Unidas está a tiempo de parar una tragedia mayor, más terrorífica, espeluznante, que la que hemos vivido en Afganistán y ha vivido la humanidad consecutivamente en Iraq y en Libia.

Está a tiempo la humanidad de hacer una alianza de paz. Apoyamos la propuesta hecha por el presidente Vladimir Putin, de la Federación de Rusia, de hacer una nueva alianza de paz, y desde el Consejo de Seguridad, Venezuela, miembro no permanente, va a llevar una propuesta para ser trabajada, conversada, para ir a proteger el pueblo de Siria, para ir a combatir verdaderamente a los grupos que instigados y financiados desde Occidente vienen imponiendo el terror, la muerte y la destrucción.

La humanidad tiene que ir con Siria y por Siria para la salvación de esa región del planeta. No crea Europa, hermanos de Europa, que una tragedia humanitaria y civilizatoria en Siria no va a tocar masivamente sus costas, sus tierras y toda la civilización europea. Naciones Unidas debe reaccionar y debe despertar frente al drama de Siria y debemos aprovechar, así lo creemos, el fracaso estrepitoso, trágico de estas cuatro guerras, para desde el Consejo de Seguridad, desde el Sistema de Naciones Unidas, avanzar hacia nuevas normativas que prohíban el uso de métodos intervencionistas para llevar la guerra, para sembrar el terror y para llevar la destrucción y la muerte a pueblos que son declarados por las élites del mundo como pueblos indeseables o enemigos.

Grandes retos tenemos para la paz. Creo que hay un consenso general, porque escuchamos al presidente Obama, inclusive, hablar de que sin paz no hay desarrollo. Hemos escuchado la filosofía de la paz como va ganando adeptos, importantes líderes del mundo. Sólo la paz puede garantizar la viabilidad del Plan 2030, noble plan para avanzar en la igualdad y superar la pobreza. Sólo la paz puede garantizar la viabilidad del desarrollo de las relaciones internacionales en nuestro planeta. Grandes retos tiene nuestro Sistema de Naciones Unidas.

En América Latina se viene desarrollando un nuevo regionalismo, buenas noticias, tenemos que decir, desde nuestra región latinoamericana y caribeña. En los años que han pasado, América Latina ha reencontrado su camino de independencia, de unión en la diversidad de búsqueda conjunta. Hoy podemos decir ante Naciones Unidas, año 2015, América Latina ha venido consolidando la fortaleza de sus nuevas comunidades, Estados latinoamericanos y caribeños, que en su cumbre histórica en La Habana (Cuba), declararon a América Latina como zona de paz, territorio de paz. Hacia allá van conduciéndose los caminos de nuestra América Latina.

Organismos subregionales como Petrocaribe, la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América, el ALBA, organismos subregionales poderosos como bloque, como la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, han dibujado una nueva realidad de nuestro continente. Un solo conflicto armado tenemos aún, hermanos de Colombia, la guerra interna, el conflicto interno de Colombia que tiene 60 años. Queremos saludar desde esta tribuna, en nombre de la República Bolivariana de Venezuela, a Colombia y felicitarla por los pasos que ha dado el presidente Juan Manuel Santos para lograr avanzar en un acuerdo definitivo de paz con las guerrillas de la FARC, con las guerrillas de Colombia. Venezuela apuesta toda su fuerza a consolidar el camino de la paz de Colombia.

Colombia, sueño hermoso de nuestro Libertador; Colombia, creación hermosa de los Libertadores.

Igualmente, América Latina se ha levantado en una sola voz y lo vamos a demostrar una vez más el 28 de octubre. Ha anunciado el presidente Raúl Castro y nuestro compañero, hermano, Bruno Rodríguez, que el 28 de octubre, en la Asamblea General de Naciones Unidas, va a discutir, una vez más, el bloqueo de los Estados Unidos de Norteamérica contra Cuba. Saludamos los pasos que se han dado en este año 2015 para la regularización y la normalización, con base en el respeto entre los Estados y el gobierno del presidente Raúl Castro, entre los Estados Unidos de Norteamérica y Cuba.

Nosotros aspiramos, y así se lo decimos al gobierno de Estados Unidos, que llegue el día en que las relaciones de los gobiernos de Estados Unidos con todos los gobiernos de la América Latina caribeña tengan el mismo signo que hoy tienen con Cuba: diálogo, respeto, reconocimiento a lo que somos, borrar definitivamente, pasar la página de una historia verdaderamente que no debe repetirse, de intervencionismo, de golpismo, de conspiraciones contra los procesos revolucionarios, como el proceso revolucionario venezolano o la larga lucha de Cuba, 56 años de bloqueo, persecución económica, financiera.

¡Debe cesar lo más rápido posible el bloqueo financiero, económico y la persecución que Cuba ha sufrido! Y abogamos porque muy pronto los Estados Unidos de Norteamérica, así como en 1979 el presidente Jimmy Carter fue capaz de firmar con Panamá el acuerdo para devolver la soberanía del canal de Panamá, le devuelvan al pueblo de Cuba la base de Guantánamo y todo el territorio que históricamente ha pertenecido a nuestra hermana Cuba.

Buenas noticias que sólo han sido posible por la perseverancia, el espíritu del pueblo cubano, de rebeldía, de orgullo, de identidad por la cubanía hermosa que se ha levantado en todos estos años de lucha, y ha sido posible, hay que decirlo, por la valentía del presidente Barack Obama, de asumir una nueva política hacia Cuba.

Igualmente, en este espíritu nos hacemos parte y voz del clamor de la América Latina caribeña ante el gobierno de Londres, del Reino Unido, para que más temprano que tarde el Reino Unido tome la decisión de sentarse a negociar, por la vía del diálogo, del derecho internacional, los derechos argentinos sobre las islas Malvinas. Y por la vía de la diplomacia de paz, del entendimiento, pueda reconocerse el derecho de la Argentina a las Islas Malvinas, Sándwich del Sur y a todo el complejo de islas que, sin lugar a dudas, por derecho histórico le pertenecen a la Argentina. Es un clamor de la Celac, de la América Latina y del Caribe, es un clamor del Movimiento de Países No Alineados, es un clamor del G77 más China, es un clamor del mundo, diplomacia de paz, diálogo, comunicación, es un clamor que debe ser atendido.

Queridos hermanos y hermanas del mundo, Venezuela ha venido enfrentando grandes retos en el transcurso de estos años, grandes retos en la construcción de un modelo social económico, de un modelo político eminentemente venezolano, inspirado en la doctrina del Libertador Simón Bolívar, que ha tomado una opción, en la batalla que ayer hablaba nuestro hermano presidente Evo Morales, hemos tomado una opción humana. Pudiéramos decir, en palabras del Papa Francisco, eminentemente humanista. Venezuela ha tomado la opción de construir una nueva sociedad, la sociedad socialista; una Revolución Socialista del siglo XXI, que se ha levantado al lado de hermanas revoluciones de independencia, como la boliviana, la ecuatoriana, la nicaragüense, que se ha encontrado en el camino histórico de la revolución cubana del Comandante Fidel Castro, de Raúl y del pueblo cubano.

Que gran batalla ha dado nuestro pueblo, enfrentando conspiraciones internas, externas. Recientemente, nos han tocado enfrentar duras conspiraciones, duros ataques. Empezando este año tuvimos que dar el debate público y enfrentar un decreto amenazante firmado por el presidente Barack Obama, el 9 de marzo del año 2015, declarando a Venezuela amenaza extraordinaria e inusual para el pueblo de los Estados Unidos. Creo que el debate que se dio y la Cumbre de las Américas, en Panamá, en abril de este año, permitió saldar correctamente hasta dónde llegaba el concepto emitido en el decreto. Las declaraciones del presidente Barack Obama, reconociendo que Venezuela es un país de paz y que no ha sido ni es una amenaza hacia los Estados Unidos, es un paso muy positivo, pero -tengo que decirlo como jefe de Estado y de Gobierno- aún no suficiente. El decreto emitido el 9 marzo del año 2015 debe ser derogado, debe ser anulado, porque amenaza a mi Patria, amenaza a nuestro país.

Y hemos adelantado conversaciones con el gobierno de los Estados Unidos, en el mismo espíritu que ha animado a nuestra hermana Cuba, de diálogo respetuoso, de comunicación, para que más temprano que tarde podamos lograr sacar del camino esa espada de Damocles que está sobre el cuello del pueblo venezolano, el decreto del 9 de marzo.

Igualmente este año, como lo hemos denunciado nacional e internacionalmente, Venezuela ha tenido, por la vía de la diplomacia de paz, que despejar amenazas que pretenden llenarnos de conflictos en nuestra frontera. Lo he denunciado y lo hago respetuosamente en esta Asamblea General de Naciones Unidas: una Operación Tenaza pretende llenar de conflictos en la frontera de Colombia y en la frontera de nuestra hermana República Cooperativa de Guyana.

Hace una semana estuvimos en Quito, citados por la Celac y por Unasur, y con el presidente Juan Manuel Santos definimos una ruta para despejar provocaciones, amenazas y ataques de paramilitares, de narcotraficantes, contra Venezuela, y la ruta va cumpliéndose. Puedo decir, en este momento, que tengo grandes expectativas positivas de que esa ruta se cumpla y restituyamos relaciones de trabajo, comunicación, con el Gobierno de Colombia.

Igualmente, con el recién llegado Gobierno de nuestra hermana República Cooperativa de Guyana se ha activado un conjunto de acciones que deben ser trabajadas en el marco regional.

Quiero agradecer al secretario general, Ban Ki-moon, por haber atendido el llamado de Venezuela y haber convocado el domingo antepasado, 27 de septiembre, el día de la luna roja, del eclipse, nosotros nos reuníamos con el presidente de Guyana, David Granger, y también tengo que decirlo: la diplomacia de paz ha permitido canalizar exitosamente pasos para un reclamo histórico que tiene Venezuela desde 1835, desde el siglo XIX.

Así que la Revolución Bolivariana de Venezuela seguirá enfrentando amenazas, circunstancias difíciles, con la Diplomacia Bolivariana de Paz, que nos permita ir construyendo por la vía del diálogo, de la comunicación, ir despejando distintas amenazas, distintos problemas hacia nuestro pueblo de Venezuela.

Este año Venezuela tiene elecciones parlamentarias. Deben saber nuestros hermanos que en 15 años de Revolución esta será la elección número 20, ¡número 20!, 19 elecciones anteriores. Las fuerzas de la Revolución, las fuerzas independentistas, las fuerzas bolivarianas, inspiradas por nuestro Comandante Chávez, hemos obtenido 18 triunfos, de 19 elecciones.

Vamos a unas elecciones parlamentarias. Todo está preparado para que el sistema electoral venezolano, que como dijera el expresidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter: es el sistema más transparente y completo que él ha conocido en el mundo, permita que se exprese la voluntad de nuestro pueblo en las elecciones del 6 de diciembre.Yo le pido al mundo estar muy atento a cualquier intento de violentar la vida política de Venezuela.

Venezuela está dispuesta a continuar su curso por la vía de la democracia, de la democracia participativa, de la democracia protagónica; por la vía de una Constitución, aprobada por nuestro pueblo en 1999, por la vía de la paz. La vocación de nuestro pueblo bolivariano es una vocación eminentemente democrática, eminentemente popular, eminentemente pacífica, y así lo vamos a demostrar este año y vamos a seguir consolidando ese espacio de independencia, ese espacio de dignidad que es la República Bolivariana de Venezuela.

A 200 años de esta Carta profética, nosotros en el seno de Naciones Unidas, seguimos ratificando con voz propia, con voz en alto, con voz de pie, con voz digna, el mundo necesita otras Naciones Unidas; el mundo necesita una transformación profunda del sistema que creó hace 70 años. Y nos atrevemos a decir, con Bolívar, el mundo necesita una nueva geopolítica de equilibrio, de respeto, de fortalecimiento del nuevo regionalismo. El mundo necesita que se imponga sobre todo la verdad de los pueblos y que podamos, ojalá en 15 años, en el año 2030, cuando se esté cumpliendo el ciclo del Plan que hemos aprobado por la igualdad, por la vida y contra la pobreza, también estemos celebrando una nueva política de paz; también estemos celebrando la reconstrucción de los pueblos que han sido destruidos por las guerras imperialistas injustas, y también estemos celebrando las nuevas normativas que Naciones Unidas pueda construir para someter a quienes se creen con derecho a gobernar a otros pueblos, a imponerse hegemónicamente. Ojalá en 2030, de aquí a allá, tengamos la capacidad de construir y reconstruir este sistema maravilloso que nació hace 70 años con un sueño: la paz, que es nuestro sueño de hoy.

Muchas gracias, queridos hermanos; muchas gracias, queridas hermanas.

¡Que viva la paz!