Sept 22 al 26
  ¿Sabía Ud. que?

El símbolo de PDVSA está basado en un petroglifo en forma de sol ornamentado, representado en la Piedra Guarataro que se encuentra en Caicara del Orinoco. La simbología del sol como fuente de energía es asociado con la empresa.
Inicio / Plena Soberanía / Convenios operativos
 
›››››››››››››››››››››››››››››
La "factura" de los convenios
Una masiva y deliberada evasión de impuestos
Migración y no más pagos en dólares
 
Una masiva y deliberada evasión de impuestos

Así como los Convenios Operativos se estructuraron de manera que no pagaran regalía (de ésta se encargaría PDVSA), al mismo tiempo, se estructuraron para que tampoco pagaran el impuesto sobre la renta a la tasa petrolera, entonces de 67,7%, sino a la tasa no petrolera de 34% aparentando ser simples compañías de servicio. 499 MBD de petróleo a la misma tasa impositiva que una panadería o una farmacia, aquí existe de manera deliberada una masiva evasión de los impuestos petroleros.

Al mismo tiempo, la Meritocracia se empeñó en que el Estado no tuviese acceso directo a las contabilidades de la actividad petrolera. Así, la vieja PDVSA se encargo de sacar de sus instalaciones la antigua oficina de la Administración General del Impuesto Sobre la Renta, del entonces Ministerio de Hacienda, restándole su especificidad e importancia a los tributos petroleros. Pero ahora el Ministerio de Finanzas, por intermedio del SENIAT restableció desde el 2003 tal dirección especial para los tributos petroleros. Éste, al estudiar la situación, llegó primero a la conclusión de que la tasa aplicable, en el caso de los Convenios Operativos, sería la tasa petrolera, hoy día de 50%.

En efecto, en la Ley de Impuesto sobre la Renta, aquí en Venezuela como en todas partes del mundo, el Fisco se concentra en la esencia económica de la actividad, no en su apariencia jurídica. De manera que si se trata o no de verdaderos Convenios Operativos en el sentido del artículo 5º de la Ley de Nacionalización, no es problema para el SENIAT. El criterio del SENIAT es mucho más simple: Las ganancias de estas compañías varían con la producción y los precios; en consecuencia, para fines del impuesto sobre la renta son productores de petróleo. Se aplica, por lo tanto, la tasa de 67,7% para el año 2001 – el primer año fiscal todavía abierto – y el 50% a partir de 2002, por haberse reformado la Ley de Impuesto sobre la Renta en este sentido.

Pero luego, al revisar las declaraciones de impuesto sobre la renta, el SENIAT se encontró con la sorpresa de que la mayoría de las compañías, y entre ellas las grandes transnacionales, simplemente no pagan impuesto sobre la renta alguno, pues acusan año tras año pérdidas fiscales.

Los meritocráticos, autores de la Apertura Petrolera, convinieron con las Contratistas que siempre se les pagaría en dólares, situación ésta a la que el Gobierno Nacional le puso fin, ya que existe una clara violación al control de cambios vigente. Ahora bien, a pesar de ello presentan una contabilidad según la cual operan con préstamos hasta en un 100%.

Es decir, su aporte propio de capital es simplemente cero. Luego cargan altos intereses como costos y transfieren así las ganancias al exterior pagando impuestos mínimos, si llegan a pagarlos: Estos préstamos, desde luego, provienen en la mayoría de los casos de sus propias casas matrices. Finalmente, estos préstamos de repente están, digamos, en Euros, y luego se alegan pérdidas multimillonarias por la devaluación del dólar frente al Euro.