Feb 01 al 05
  ¿Sabía Ud. que?

El símbolo de PDVSA está basado en un petroglifo en forma de sol ornamentado, representado en la Piedra Guarataro que se encuentra en Caicara del Orinoco. La simbología del sol como fuente de energía es asociado con la empresa.
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Palabras del Presidente de la República, Comandante Hugo Chávez

Este es mi primer discurso del 2007, hoy 8 de enero. Feliz año nuevo para todos y todas.

Saludo con especial cariño y afecto a José Vicente Rangel, Nelson Merentes, Wilmar Castro, Aristóbulo Istúriz, Samuel Moncada, Francisco Armada, Ricardo Dorado, Jacqueline Farías, Yadira Córdova, Jorge García Carneiro, Gustavo Márquez Marín; a ellos y ellas dirijo lo esencial de mis sentimientos y palabras esta tarde.

Le decía a José Vicente que uno se llena de sentimientos y muchas veces en momentos como estos a pesar de que sabemos que no es una despedida, aunque no deja de ser de cierta manera una despedida. A los que colocamos al ser humano en el primer lugar de todo, como decía Cristo en el Alfa y en el Omega, en el principio y en el fin, nos cuesta  decir ciertas cosas.

Poeta Jorge Rodríguez, nuestro nuevo Vicepresidente. Poeta, José Vicente. Yo traje un verso muy sencillo de Gustavo Pereira, para no quedarme corto ante estos poetas.

Gustavo Pereira: “en ejercicio del amor nada concluye, todo recomienza”. Dedico estos versos a ustedes, en el ejercicio del amor nada concluye todo recomienza.

Uno pudiera decir muchas cosas, pero desde mi corazón en lo íntimo del ser, una palabra que recoge un millón de palabras: gracias. Muchas gracias compañeras, compañeros, camaradas, amigos. Gracias por cuántas cosas. José Vicente, el poeta, lanzó una frase que agradezco, sus comentarios, sus reflexiones, sus enseñanzas siempre: Pasión agónica, agónica pasión venezolana. Sí es verdad, agónica pasión venezolana. Creo que todos llegamos aquí traídos, empujados por esa agónica pasión venezolana, por esta pasión por Venezuela, por este amor infinito, por este frenesí venezolano, humanista, socialista, rojo, rojito.

Todos ustedes saben compañeros, compañeras, camaradas, compatriotas, cómo es que Hugo Chávez llegó aquí, diría nuestro Bolívar –permítanme parafrasearlo- arrastrado por el huracán revolucionario que me lleva como a una débil paja.

¡Vaya que angustia, que compromiso! A este grupo de compañeros yo les miraba, les abrazaba y les condecoraba, a nombre del pueblo reconocimiento supremo porque salen por la puerta grande. Ojalá si yo salgo algún día, como debo salir, ojalá vivo, de estas circunstancias, salga como ustedes, por la puerta grande y con el pecho afuera a darme un abrazo con las calles, los pueblos y los campos a decir: misión cumplida, como ustedes pueden decirlo hoy. Por eso los envidio, hasta cierto punto los envidio.

Ayer estaba releyendo, buscando ideas para mis discursos que vienen, no tanto para éste porque estas palabras son más del corazón que de la razón y de la mente; preparándome para el discurso de mi juramentación, mi nueva juramentación ante ustedes, ante el pueblo, ante mis raíces. Recordaba hace unos días a la abuela Rosinés, cumplió 25 años de haberse ido a la eternidad. Ese juramento es por ella, por esas raíces, por los mártires que sembrados están en la tierra por haberse atrevido a soñar y a tomar el camino de la revolución consciente, como creo estar de mi papel.

Estaba releyendo, decía, a Jorge Plegarof en aquel maravilloso libro que hace muchos años llegó a mis manos y que cuando Subteniente del Ejército, por allá en el año 76, cuando asesinaron a tu padre, Jorge, andaba el Subteniente Hugo Chávez en un campamento antiguerrillero, cargaba en mi morral de campaña ese librito que me ayudó a ir consiguiendo el camino. Me refiero a aquel buen libro llamado “El Papel del Individuo en la Historia”.

Así como Jorge dice que su primer voto fue por José Vicente Rangel,  yo pudiera decir que mi primer impulso, mi primer deseo para votar, pero no podía porque era soldado, fue también por José Vicente Rangel. Cosas de la vida, José Vicente era candidato de la izquierda, candidato socialista. La figura de aquel candidato socialista de 1973 fue para mí como una luz de esas que aparecen allá en un horizonte oscuro de un viajero sin rumbo. Muchacho de 19 años recién cumplidos, pero ya con angustias y pasiones despertadas.

Derrocaron a Allende por esos días y lo asesinaron, habían oficiales de la Academia Militar que se atrevían a hacer comentarios contra la izquierda. Yo oí a un capitán de aquel entonces decir, viendo a José Vicente cuando salía del Teatro de la Academia visitando a su hijo aspirante, oí clarito cuando le dijo a un teniente, pocos días después del golpe contra Allende: “Aquí si gana éste habrá que hacer lo mismo”; yo me resistía y se lo decía a algunos de mis compañeros más cercanos, como el Catire Acosta Carles, asesinado el primero de marzo de 1989 durante El Caracazo. No tengo duda que mandaron a matar al comandante Felipe Acosta, uno de los fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario en el Ejército.

García Carneiro, Ortiz Contreras, Ruiz Rondón, ese pequeño grupo de amigos, cadetes todos. Recuerdo que discutíamos: ¿nos hablan de democracia? ¿Y Allende qué era pues, no era un demócrata? ¿Cómo lo van a tumbar, lo van a matar? Y le decía a algunos lo que había oído decir al capitán aquel, que si ganaba el doctor Rangel, habría que hacer lo mismo y nosotros apoyaríamos eso. Desde entonces decíamos que no lo apoyaríamos, que respetaríamos la voluntad del pueblo. Y así pasaron estos años y henos aquí diciéndole al candidato socialista, al Vicepresidente que mereció ser Presidente, al Doctor Rangel, líder de tantas luchas, de tantas batallas, contra viento y marea, contra el Pacto de Punto Fijo que todo lo dominaba, que todo lo controlaba. Ya contaba Jorge que su primer voto se lo robaron.

En verdad, cuántos recuerdos, cuánta sensibilidad, cuánto agradecimiento. Porque sí, uno llegó aquí arrastrado por ese huracán. Todo aquello que uno vivió en los años 70 haciéndose soldado, creciendo como individuo, como ser humano, estudiando, aprendiendo, luego en los campos. En esos años Hugo Chávez subteniente andaba con 20 soldados por el Río Nula, por el Río Sarare, persiguiendo guerrilleros, y lo que se topaba era con la miseria, con la explotación del hombre por el hombre, el maltrato a los colombianos y a los venezolanos, los hombres y mujeres que un día conformaron una sola gran república que murió en Santa Marta junto a Bolívar. Todo eso fue convirtiendo a los vientos en huracanes, porque yo con un fusil me preguntaba ¿qué hago detrás de cuáles guerrilleros? Alí Rodríguez era uno que tenía en mi lista, Rafael Ramírez era aspirante a guerrillero, Adán Chávez también. Eran estudiantes, profesionales muy jóvenes y andaban por allá por los campos de Mérida, por La Azulita, con Douglas Bravo entrenando. Después, en oriente, detrás de la guerrilla y estudiando el fenómeno guerrillero: ¿Por qué guerrilla, cuáles son las razones? Y al final colocado en el medio de una gran duda existencial.

¿Este fusil contra quién lo apunto? Y oyendo a Alí Primera: Soldado vuelca el fusil contra el oligarca, oyendo su canto incendiario, leyendo a Bolívar y a Zamora y asumiéndome soldado, terminé siendo en mi vida soldado. ¿Lo de Presidente? Eso es una circunstancia, lo de soldado es esencia.

La Fuerza Armada venezolana a partir de ahora comienza a llamarse Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela. Ejército Bolivariano de Venezuela. Armada Bolivariana de Venezuela. Aviación Bolivariana y Guardia Bolivariana de Venezuela. Estamos entrando en verdad en una nueva era y yo los invito a todos. Cuando he firmado el decreto cambiándole el nombre a los ministerios y ahora llamándoles Ministerio del Poder Popular, eso no es sólo para que suene bonito cuando damos un discurso. No. Los quiero y las quiero allá. Cada día más metidos en el alma del Poder Popular a los ministros, a las ministras, al Vicepresidente. Y primero, por supuesto, yo mismo. Son señales de lo que viene. Son señales para esta nueva era, este nuevo horizonte al que invito a la Nación toda, sin exclusiones de ningún tipo. Nada ni nadie podrá desviarnos del camino hacia el socialismo bolivariano, el socialismo venezolano, nuestro socialismo.

Gracias José Vicente. Yo llegué traído por el huracán del 4 de febrero que tú mencionabas en tus palabras, ese huracán produjo otros huracanes. Qué iba a pensar el comandante Hugo Chávez que el 4 de febrero lo iba a colocar, como lo colocó, en el ojo de la tormenta durante quién sabe cuántos años. Vamos a conmemorar el próximo 4 de febrero los 15 años de aquel día de revolución, de rebelión bolivariana. Así son las cosas de la vida, así son las revoluciones. En verdad nadie las planifica, ellas explotan como el volcán.

Así explotó el Caracazo, así explotó el 4 de febrero. Hubiera ocurrido de una u otra manera. Pero he ahí los signos de la historia, los acontecimientos inexorables de la historia. Y dentro de ellos nosotros, los seres individuales que somos arrastrados por ella. Y como decía Carlos Marx, ese gran pensador revolucionario, “bueno, los hombres, sí, podemos hacer historia, pero en el marco que nos impone la historia”.

Y digo “gracias” porque cuánto compromiso desde aquel día 4 de febrero. Desde aquel día 6 de diciembre de 1998. Cómo cumplir con ese juramento hecho una y otra vez. Por eso gracias, José Vicente. Gracias, compañeros, camaradas, hermanos, hermanas, por haber ayudado tanto a este soldado de ustedes a tratar de cumplir su juramento, a tratar de cumplir su compromiso. Son ustedes además, compañeros, ministros, quienes han entregado con la frente en alto su cargo. Son ustedes, o han sido, víctimas de los ataques por distintos flancos de quienes pretenden detener la marcha de la revolución. Recuerdo una frase del filósofo Aristóbulo cuando dijo que Chávez es como el Guaire, que mientras más porquería le echan y le cabe, más crece. Una bonita comparación que le acepto. Sobre todo ahora que Jacqueline nos deja el Guaire comenzado, y qué bonitos se ven algunos tramos. El Guaire volverá a ser ese río bello que fue en una época. Nunca será tan bello como fue, pero será bello de nuevo.

Entonces hablaba de las víctimas de la conseja mediática, de los laboratorios de la guerra mediática, de la guerra inmunda que contra nosotros lanza de manera permanente la oligarquía venezolana, el imperio norteamericano y la CIA, a través de diarios, televisoras, en Venezuela y en buena parte del mundo. Es muy frecuente leer u oir una construcción que busca satanizar a todo el que a mí se acerque. Como soy como el Guaire, entonces la arremeten contra ustedes para luego decir: “Chávez está rodeado de incapaces, de holgazanes”, con eso pretenden confundir al pueblo. Así me decía, por cierto, uno de los militares más confundidos con los que hablé la madrugada aquella, la noche del 12 para amanecer el 13, cuando me llevaron a Turiamo. Allá me querían asesinar. Yo iba a morir en Turiamo. Así estaba señalado por el imperio y la oligarquía venezolana.

Yo sentía que iba a morir. Y bueno, sin comparaciones de ningún tipo, pero con respeto por la vida, cuando vi el rostro de Saddam Hussein, con dignidad asumiendo su muerte, incluso hablando con sus verdugos. Recuerdo más o menos que así estaba asumiendo  mi muerte, inquiriéndoles, respondiéndoles, señalándoles. ¿Qué van a hacer conmigo mañana? Les dije. Cuando salga el Sol.  ¿Qué van a hacer con mi cadáver, qué le van a decir al pueblo venezolano cuando salga a preguntar dónde está Chávez, qué lo hicieron? Entonces, uno de ellos me decía: “Bueno, bueno, es que usted no lo hizo mal del todo, pero se rodeó muy mal. Nos puso de Ministro de Defensa al comunista ese”. Y te juro, José Vicente, te juro, que aún sintiéndome al borde de la muerte salí en tu defensa y dije ¿comunista? Bueno, podrá ser comunista, yo también lo soy, y luchamos por la dignidad de los seres humanos. Imbécil, le dije, lo que pasa es que tú no sabes ni lo que estás diciendo.

Recuerdo que utilicé una frase de Jesús Mi Señor: “Perdónalos, que no saben lo que hacen, que no saben lo que dicen”. Es la ignorancia y la manipulación del imperialismo y de la burguesía criolla, aprovechando la ignorancia de algunos. Estos buenos compañeros, que tanto han trabajado. Algunos a mi lado estos últimos ocho años, como José Vicente. Desde una partida de bolas criollas allá en un lugar como le escribí, de cuyo nombre no quiero acordarme, aceptó ser Canciller. Desde entonces, Canciller, Ministro de la Defensa, Vicepresidente. Ocho años sin descanso ni un día, sin vacaciones ni nada, aguantando ataques, difamaciones, amenazas, poniendo el pecho y poniendo la vida como aquel 11 de abril. Recuerdo al José Vicente de aquella noche y su mirada escrutadora como diciéndome “Tribilín, ¿qué vas a hacer ahora?” Pero asesorándome, ayudándome a entender, a visualizar. Honor a quien honor merece. Allá se fue al Despacho, el mismo cuarto aquel donde hace 98 años Juan Vicente Gómez selló la traición, no sólo a su compadre Cipriano Castro, sino a la Patria, para entregarla luego a la voracidad imperialista. Aquel mismo Despacho donde Rómulo Gallegos cayendo, derrocado, le dijo a Giacopini Zárraga, interlocutor con los golpistas: “No voy a dialogar con ellos. Ellos son Doña Bárbara, yo soy Santos Luzardo”. Allá llegó José Vicente y me dijo: “Aquí estoy. Siempre le dije a Anita que si este día llegaba se quedaría viuda”. Cuánto admiré entonces y admiraré siempre aquella capacidad, aquella serenidad para asumir la inmolación si había que asumirla. Pero Dios no lo quiso así. La historia no lo quiso así. El pueblo no lo quiso así. Nuestros soldados bolivarianos no lo quisieron así. Y aquí estamos hoy, José Vicente, y entregas la Vicepresidencia con la frente en alto a ese ilustre venezolano que es Jorge Rodríguez. Gracias, José Vicente.

Merentes y los más lejanos recuerdos que tengo de la Universidad, la matemática, los análisis políticos. Desde Yare. Nos conocíamos en Yare porque fue punto de encuentro. Y luego su humildad, su entrega, su trabajo permanente, consistente. Wilmar Castro Soteldo, desde los años aquellos cuando juntos preparábamos el  movimiento bolivariano, lo impulsábamos, lo comandábamos, Luis Reyes Reyes, Wilmar Castro, 4 de febrero.

Ni qué decir del Negro Aristóbulo, también es como el Guaire. A Aristóbulo no lo conocía antes del 4 de febrero, pero sabía quién era. Era diputado. Aristóbulo y nosotros nos sellamos el 4 de febrero de 1992, porque fue uno de los pocos líderes políticos, casi el único, que salió a defender la rebelión militar con coraje, con valentía, desde las tribunas del entonces Congreso Nacional. Gracias, Aristóbulo.

Samuel Moncada. Éramos compañeros de las clases de historia de la Academia Militar por los años 80. Desde entonces comencé a respetar a este muchacho. Samuel, profesor de historia de la Academia, dando clases de historia, uno fue captando muchachos. Ayer recordábamos cómo aquella historia  militar nos permitió impulsar el movimiento revolucionario. Recuerdo cuando veíamos la historia militar venezolana, que es historia política,  por ahí comenzaba la conspiración. La historia es una sola. Se trataba de romper los viejos paradigmas que enseñaban la historia militar. La decapitaban. Le quitaban lo económico, lo político, el alma. Cómo se entiende Carabobo, cómo se entiende Boyacá, cómo se entiende La Guerra de Independencia sin la Colonia, sin el modelo esclavista, sin el despertar de la conciencia de la juventud criolla. Cómo se entiende el año 1814 sin la rebelión popular de los negros, de los pardos, de los peones de la sabana que se fueron detrás de José Tomás Boves, como esperanza de redención social: 1814 fue un año de guerra de clases.

     Yo siempre observaba a Samuel Moncada y aprendí mucho de él. Y lo aprendí a respetar más cuando, con mucho valor y coraje, escribió aquel libro Los Huevos de la Serpiente, cosa que valió que lo echaran de la Academia. Tuvo que dejar su cargo de profesor de Historia. Siempre recomiendo ese libro para que entendamos bien cómo  nació FEDECAMARAS y todos esos organismos de la burguesía venezolana y cómo han estado siempre detrás de golpes de estado, detrás de la entrega del país, como estuvieron el 11 de abril y todos estos años. Ojalá cambiaran y asumieran un proyecto nacional. Necesitamos un empresariado nacional. Y estamos dispuestos a trabajar juntos con un empresariado criollo, que sienta orgullo de ser venezolano y que trabaje para satisfacer las necesidades del pueblo venezolano, de la sociedad venezolana. Gracias, Samuel.
 
  Gracias Francisco, Francisco Armada, de la escuela de Gilberto Rodríguez Ochoa, aquel médico patriota, revolucionario infinito y ejemplo de todos nosotros. Yo no conocía a Francisco. Sólo que llegó por la vía de la muchachada de Gilberto. Así, me dijo un día Gilberto: “Tengo una muchachada por ahí, una escuela de médicos sociales”. De esos médicos que colocan, como debe ser, al ser humano en primer lugar, enemigo del capitalismo médico, adversario de la privatización de la Medicina. Gracias Francisco. Gracias por todo el esfuerzo y todo el avance que hemos logrado en Barrio Adentro, en la Salud, así como en la educación bolivariana con Aristóbulo al frente en estos años. Salud, Educación y las Finanzas.
 
  Cuánto inventamos, Nelson. Ahí queda el FONDEN, el Banco Central de Venezuela. Ahora tú vas para el Banco Central. He designado a Nelson Merentes como uno de los nuevos directores del Banco Central de Venezuela. Giordani es director también. ¿Cuándo me van a dar los 7 mil millones de dólares? ¿Se acuerdan que mamaban gallo con el millarcito? Bueno, ahora no es uno, son varios.

Les digo una cosa: Hay presidentes de otros países que ya nos están preguntando “¿Cómo es que ustedes hicieron? ¿Qué es lo que ustedes inventaron allá?” Lo que aquí ocurría era una estupidez. Las reservas internacionales, todas, colocadas la mayor parte en los bancos norteamericanos. Y con ese dinero, nos prestaban a nosotros. Nos pagaban 3% de interés  y nos prestaban a 8% y a 10%. Toda la vida fue así y aquí nadie sabía. Sólo una élite que hacía negocios.

  Y luego, unas reservas internacionales que no se podían tocar porque el Banco Central es autónomo y maneja las reservas, que, por cierto, es una de las cosas que quiero modificar en la Constitución, porque así quedó en la del 99, en la nuestra, y eso es nefasto.

El Banco Central de Venezuela no debe ser autónomo.  Esa es la tesis neolibe-ral. Como me decía el Presidente Correa, economista, por cierto, con post-grados en no sé qué universidad en Estados Unidos, en Harvard, en no sé cuál otra. ¿Qué me decía Correa? Me decía: “Bueno Chávez, tienes razón. Los bancos centrales han sido autónomos de nuestras repúblicas. Pero no han sido autónomos en relación con el Fondo Monetario Internacional. Dependiendo del Fondo Monetario estuvieron mucho tiempo”.

Era el gobierno mundial. Así como PDVSA dependía de allá, también el Banco Central dependía de allá. Qué esperanza podíamos tener nosotros los venezolanos. Estábamos totalmente esclavizados.

Yo ayer conversé por teléfono con Monseñor Mario Moronta y le dije que iba a hacer público esto, porque la jerarquía católica vuelve por sus fueros. Ayer yo vi al Presidente de la Conferencia Episcopal diciendo unas barbaridades. Otra vez. Y yo le dije a Mario Moronta: “Bueno Mario ¿y tú eres qué, tú eres mudo, perdiste el habla, dónde está el Mario Moronta que salía a decir cosas, a defender verdades?” Ah, lo mandaron allá a la frontera, en San Cristóbal. No es que el estar en San Cristóbal no sea digno, pero a él lo movieron allá. Él me dice “bueno, la disciplina”. OK. Está bien. Acepto la disciplina, pero el que calla otorga. Entonces viene el Presidente de la Conferencia, y más grave el Cardenal,  defendiendo lo indefendible. Creo que están expuestos a que Cristo los condene. Y además, están perdiendo buena parte de respeto que los venezolanos le tenemos a la jerarquía, sobre todo los católicos como yo.

Cómo se le ocurre al Cardenal salir a decir que por esta decisión soberana que ya he tomado, y les juro que nada ni nadie impedirá que se cumpla esa decisión de no renovarle la concesión a ese Canal de televisión, que ya todos saben cuál es. Nada ni nadie podrá evitarlo.

Entonces ¿cómo entender a esta jerarquía católica? Ah, pero son incapaces de criticar el golpe de Estado, ni lo que estos canales hicieron. Jamás lo criticaron. Yo no vi a un solo obispo venezolano criticar el golpe de Estado, o darse por lo  menos un golpe de pecho. Por allá en el Paraguay, en cambio, un obispo se lanzó de candidato a la presidencia y parece que anda hablando de socialismo. Aquí un obispo habla de socialismo y les da un yeyo.

Cristo es uno de los más grandes revolucionarios que haya nacido en esta tierra. Cristo, el verdadero Cristo, no el que algunos sectores de la Iglesia Católica manipula. Cristo era un verdadero revolucionario, socialista. Igualdad. Igualdad. “Bienaventurados los pobres porque de ellos será el Reino de los Cielos. Más fácil será que un camello entre por el ojo de una aguja, a que un rico entre el Reino de los Cielos”. Ese el Cristo verdadero, el de la propiedad común. Cristo era comunista. Era un comunista auténtico, antiimperialista, enemigo de la oligarquía y de las élites del poder.

Ah, pero en muchas ocasiones la Iglesia Católica, y todavía hay corrientes que manipulan al Cristo Señor, para tratar de convertir a esa religión, como dijo Marx, en el opio del pueblo. Aquí no. Aquí no es opio. Aquí es combustible del pueblo. Porque nuestro socialismo,  nuestra revolución, no es que sea eminentemente cristiana, no, pero tiene raíces cristianas auténticas, de la justicia social, de la lucha por la dignidad del hombre, del ser humano, de la igualdad, de la libertad. Entonces cuesta entender esas posiciones, Señor Cardenal.
 
Como también cuesta entender, ya lo señalaba Jorge, las posiciones del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, el doctor Insulza. Es una posición bien insulsa de verdad la del Doctor Insulza. Da vergüenza. Ojalá me lo consiga yo ahora en Managua. Se la canto de frente delante de los presidentes y delante del mundo. Debe darle vergüenza. Debería renunciar a la Secretaría de la Organización de Estados Americanos el insulso Doctor Insulza, por atreverse a jugar el papel ¿de qué? ¿qué quiere, ahora, ser Insulza? ¿un Virrey del imperio?

Doctor Insulza, Venezuela es libre, caballero ¡Venezuela se liberó para siempre, doctor Insulza! ¡Váyase con su insulsería para otro lado! ¡Vaya que es bien pendejo, el doctor Insulza! ¡Un verdadero pendejo! Es un verdadero pendejo desde la p hasta la o el doctor Insulza. Da pena, vale.
 
José Vicente ¿tú te acuerdas las conversaciones con el Doctor Insulza? Ahora viene a decir que el Gobierno venezolano  no debería, y además a lanzar una amenaza: Que si nosotros  no le damos la concesión a este canal de televisión, habría implicaciones política ¿Qué implicaciones políticas, doctor Insulza, no sea pendejo. Debería renunciar.

Un Secretario General que llegue a ese nivel, por dignidad, debería salir de ese cargo. Perdió todo. Toda moral para estar al frente de la Organización de Estados Americanos. A menos que alguien pretenda convertir a la OEA, de nuevo, en lo que una vez señaló Fidel Castro. Hey Fidel, how are you? Vamos a mandarle un saludo a Fidel, ese nos está viendo allá en La Habana. Hermano, compañero, camarada, padre, amigo, baquiano de los caminos. Bueno, Fidel una vez dijo: “La OEA en aquellos años 60’, la OEA llegó a ser el Ministerio de las Colonias”, caramba ¿Y saben qué? me extraña mucho más en un hombre que se dice muy cercano, o que estuvo muy cercano a Salvador Allende, el Presidente mártir. Qué cosa tan extraña ¿no? Uno puede pensar cualquier cosa del doctor Insulza. Pero bueno, doctor Insulza, sencillamente no se meta con nosotros. Respete a Venezuela. Venezuela se respeta. No le permitimos a nadie que se meta en los asuntos internos de Venezuela. ¡Patria libre y soberana!

Por supuesto que voy a denunciar la injerencia del Secretario General y la falta de respeto en todas las cumbres a las que yo vaya en los próximos meses. En la próxima reunión en Managua, la próxima reunión en Quito, la Cumbre de MERCOSUR, para ponerlo en su lugar. No le tenemos miedo, señor. Usted está muy equivocado. Muy equivocado.

Lo mismo que el Cardenal. Yo le ruego al Señor Cardenal que ocupe su puesto. ¡Zapatero a su zapato!  Pero aquí no valdrán ni amenazas, ni manipulaciones o intentos de manipulación. Esa es la oligarquía. Claro. Esa crema, pero es una crema nauseabunda, pestilente de la oligarquía venezolana, que busca refugiarse detrás de las sotanas. Buscar refugiarse detrás de instituciones como la OEA.

Y van a seguir, ustedes van a ver. La batalla comenzó temprano. Pero Venezuela no se rinde ¡La revolución venezolana no se rinde! La batalla comenzó temprano. Nos disparan desde la OEA. El mismísimo Secretario General. Nos disparan desde la Conferencia Episcopal. Y ahora, ahora vienen los obispos a exigir que nosotros les expliquemos qué es eso del socialismo. Señores vayan a buscar los libros de Carlos Marx, de Vladimir Lenin, vayan a buscar la Biblia para que vean el Socialismo ahí. ¿Que yo le vaya a explicar a los obispos qué es el Socialismo? Yo no tengo nada que explicarles, señores obispos, bastante se supone que ustedes han estudiado. Y si no lo han hecho, estudien pues. Estudien. Vayan a estudiar el socialismo. Les pudiéramos mandar unos libritos de los tantos que están saliendo. Carreño, que es el nuevo Ministro del Interior. Vamos a mandarle unas cajas. Todos los libros de Socialismo que consigas, Carreño, como regalo a la Conferencia Episcopal Venezolana. Porque ellos parece que no tienen idea de lo que es eso. Para que estudien pues. Para que estudien. Y el primer libro es La Biblia, el Viejo Testamento, el Nuevo Testamento, el Sermón de la Montaña, el verdadero sermón. Ustedes saben que el Sermón de la Montaña tiene varias versiones.

A Cristo, así como a Bolívar le escondieron cartas, las quemaron, para luego manipular. La oligarquía venezolana, la colombiana, utilizando a Bolívar contra el propio Bolívar, contra el propio pueblo. Lo mismo ha hecho en muchas ocasiones las corrientes conservadoras de la Iglesia Católica, que lamenta-blemente son la mayoría. Han manipulado a Cristo, le han quitado palabras y han querido convertirlo en un señor lejano. A veces con cara de bobo.

Una vez un obispo aquí, de estos oligarcas, se molestó porque yo dije “el flaco de Nazaret” ¿Y acaso que Cristo era gordo? Era un flaco. El que andaba montado en un burrito ¿Por qué no se irán los obispos montados en burrito por los pueblos? Hay algunos que lo hacen. Me consta que Mario Moronta es uno de ellos. Hay obispos, pero no hablan, eso es lo que yo les critico, que andan calladitos. Sí hablan pero hablan por allá, calladitos ¿Por qué no asumen? Estamos en un momento existencial de la vida venezolana. ¡Nosotros vamos al socialismo y nada ni nadie podrá evitarlo! Vamos al socialismo y seguiremos haciendo la Revolución Bolivariana.

Luego, Ricardo Dorado, Ministro del Trabajo saliente. Llegó por vía de María Cristina y todos esos caminos al Ministerio del Trabajo, Vuelvan Caras y todo aquello, y agradezco a Ricardo su desempeño, su entrega, la Misión Madres del Barrio, cuánta sensibilidad, cuánto trabajo, cuánta eficiencia. Por eso digo, víctimas han sido de esa conseja de la burguesía, de que Chávez está mal rodeado, de que Chávez no escoge, no sabe escoger sus colaboradores. Claro, muchos de los que critican quisieran estar aquí para robar, para hacer lo que hacían antes, ministros de Finanzas que eran banqueros, “zamuro cuidando carne”, y así por el estilo, grandes negocios; subordinación al imperialismo y a la oligarquía. Gracias Ricardo, gracias Jacqueline.

Jacqueline Farías, entregada desde toda su vida al trabajo por la justicia social, por la felicidad de nuestro pueblo, y ¡qué pasión! le pone Jacqueline a su trabajo. El inmenso trabajo de salvar el ambiente, amenazado por el desarrollismo, por el capitalismo.

Cuánto esfuerzo, cuánta orientación, cuánto enrumbar, porque hoy Venezuela está enrumbada. Venezuela hoy tiene rumbo. Hace pocos años atrás no había rumbo, hoy tenemos la dirección clara y estamos comenzando esa nueva etapa, esa nueva era, gracias a que  ha sido exitosa la etapa que concluye. No pudiéramos para nada estar soñando entrar en una nueva era si no hubiésemos sido exitosos en la etapa anterior. Alguien puede pensar que esos 7.300.000 bolivarianos y conscientes del 3 de diciembre, los logró Chávez porque él habla bastante o por la verruga. No, es conciencia de un pueblo y de buena manera gracias al esfuerzo y al éxito de los planes del gobierno en educación, en salud, en el desarrollo económico, y en eso ¡qué voy a hacer yo solo! Nada haría, gracias a mis ministros, a mi Vicepresidente, a este grupo de buenos compañeros que hoy dignamente entregan sus cargos.
 
Yadira Córdova, desde los tiempos de la universidad, nosotros en el 4 de febrero y aquel grupo que ustedes tenían de profesionales, estaba Giordani también, que hizo una propuesta alternativa desde la UCV al país. Desde entonces conocía a Yadira y leí sus escritos. Luego esta etapa en el gobierno y ahora al frente del Ministerio de Ciencia y Tecnología, un ministerio nuevo que ella fundó con su equipo, nuestro equipo, y ahí está entregando el Ministerio. Estamos haciendo un satélite en China, hemos aprendido a reparar tanques de guerra que tenían años que no podían rodar, porque no había aquí quien lo hiciera, pero con ingenio y dedicación se pusieron a estudiar el celebro electrónico de los tanques. La Misión Ciencia, el apoyo al desarrollo, los Infocentros, la telemática, la fábrica de computadoras, la de vehículos, la de celulares. En fin, cuánto hemos avanzado. Tenemos un piso sólido para ahora crecer, desarrollarnos mucho más en todos los ámbitos de la sociedad, de la economía, de la política, de la ciencia, de la tecnología. Gracias Yadira.
 
Gracias Jorge García Carneiro, quien ha fundado también con este equipo nuestro, el nuevo Ministerio de Participación Popular, los Consejos Comunales, un impulso extraordinario, el motor fundamental del poder popular, de la democracia revolucionaria. Viejo amigo, camarada y compañero, desde los días aquellos de la Academia Militar de 1971.
 
Gracias Gustavo Márquez Marín. Cuánto ha ayudado Gustavo en el enrumbamiento de Venezuela hacia el MERCOSUR, en la integración de Venezuela a la unidad suramericana, en llevar nuestras posiciones a infinidad de reuniones, de talleres, de cumbres, de asambleas.

Gracias por el desprendimiento de todos y por lo que han aportado, como ellos son muy modestos, pues no dicen nada de esto. Yo lo digo, en justicia. Honor a quien honor merece. Se van ustedes por la puerta grande y yo agradecido a nombre del pueblo venezolano todo, a nombre de la Revolución toda.

En ejercicio del amor nada concluye, todo recomienza. Gracias muchachos, gracias muchachas, compañeros. Y, como dicen allá en el llano, perdonen de mi parte lo malo, no es fácil trabajar conmigo. Si yo no fuera Chávez le pediría a Chávez que me mandara lo más lejos posible de él a trabajar, si es que de trabajar con él se tratara. Si fuera a jugar bolas criollas, pelota de goma, soft ball, chévere. Por eso digo, perdonen lo malo, he aprendido mucho de ustedes y aquí seguiremos, como lo ha dicho José Vicente, en la batalla continuamos.

Tampoco es que se van del gobierno, José Vicente dijo: “los que nos vamos del gobierno no nos vamos de la Revolución”, no se van tampoco del Gobierno, porque no olvide José Vicente, no olviden compañeros, compañeras, que hoy en día el Gobierno debe ser más otra cosa muy distinta al Consejo de Ministros, al presidente Chávez. El Gobierno debe ser cada día más el pueblo, la calle, el campo, el gobierno popular, el poder popular.

Señores ministros, ministras, señor Vicepresidente, tendría muchas cosas que decirles, pero prefiero dejarlo para la reunión que tenemos más tarde en Palacio. Les agradezco mucho a todos los que han llegado hoy, a los que han asumido el cargo. Los he juramentado a todos, por cuanto Rafael Ramírez por ejemplo, ya no es el ministro de Energía y Petróleo nada más, es el Ministro del Poder Popular. Eso tiene, ustedes lo saben, un gran reto, una gran significación y un gran compromiso.

Baduel no es ministro de la Defensa simplemente, es ministro del Poder Popular para la Defensa. Eso obliga, eso compromete mucho más. Entre otras cosas deben ustedes abrir canales para alimentar las instituciones, los ministerios, la burocracia con esa corriente viva y con esa fuerza transformadora del poder popular que debe llegar a todos los espacios institucionales y las instituciones deben irse al poder popular.
 
Una de las características del nuevo Gobierno, así lo digo, señor Vicepresidente Rodríguez, señores ministros, ministras del Poder Popular, permítanme decirlo en dos palabras: Gobierno Endógeno. Les voy a poner un ejemplo, Aló Presidente pronto reaparecerá el próximo domingo 14, si mal no recuerdo, ese día, mientras yo esté en un punto equis del mapa, mi amigo el Vicepresidente debe estar en el punto “Y” del mapa, en el otro extremo de Venezuela, y debe estar seguramente con un grupo de ministros. Vamos a organizar el Gabinete en grupos de recorrida, de patrullaje por el país para recorrer los campos, las calles, los pueblos, en equipos de trabajo.
 
Los lunes, martes, miércoles, tendremos tiempo para la oficina, para el Despacho, y atender las cosas que haya que atender en Caracas. Pero jueves, viernes, sábado y domingo ¡a la calle!, ¡los campos!, ¡los pueblos! Por supuesto, con un plan de trabajo. Gobierno en la calle, Gobierno Endógeno. Eso es sólo un adelanto de las “sorpresitas” que les tengo preparadas a mis muy queridos, ellos van a ser felices, se van a liberar de una parte, aun cuando lo hemos venido haciendo, pero no lo habíamos hecho hasta ahora de manera planificada. Y luego todos los lunes nos reunimos el Vicepresidente y yo. El debe tener en esa reunión un resumen de todos los equipos, de lo que consiguieron por aquí, lo que vieron por allá, porque por todos lados uno consigue dificultades, fallas.

Por ejemplo, la última campaña electoral me sirvió para muchas cosas, una de ellas, abrirme más el pecho y el compromiso con los más humildes, con los más pobres, porque por allá llegué a Delta Amacuro, por ejemplo, a Tucupita, y del aeropuerto la caravana, aquella gente, toda en la calle y vaya con qué frenesí,  y más allá de los pueblos, más allá del frenesí, ranchos y ranchos por todos lados, pobreza y miseria. Pero ahí está el pueblo, y ahí está el 3 de diciembre. Vean ustedes que los más altos porcentajes de votación los tuvimos precisamente por allá en las zonas indígenas, en las regiones más pobres, más alejadas, en los barrios más pobres de las grandes ciudades, en muchos de ellos aún no hay agua potable, en algunas partes aún no hay energía eléctrica, o la carretera no sirve, o la escuela no sirve, o no llega el crédito para los productores o no hay transporte, no hay médicos, no hay medicinas. Ratifico pues, mi compromiso con los venezolanos más pobres. Es con todos el compromiso, pero primero, señor Vicepresidente, señores ministros, ministras, los más pobres.

Uno consigue por todos lados problemas de todos los tipos y de todos los colores. Por eso el lunes, Jorge, el Vicepresidente, tendrá un resumen del resultado de la travesía. Hasta el Canciller tiene que hacer eso, todos, unos más unos menos. Rodrigo Cabezas, nuevo ministro de Finanzas tiene que ir a chequear cómo se están utilizando los recursos aquí.

Cada ministro, ministra, el Vice-presidente, debe ser un inspector, severo inspector. Les he dicho, quiero verlos llegando de manera imprevista, sin previo aviso a cualquier lugar del país donde se esté haciendo alguna obra, algún trabajo. Quiero que me llamen de allá y me digan: “Presidente aquí estoy en la carretera que se está construyendo entre Guasdualito y Elorza y he descubierto esto… aquí estoy Presidente en el Núcleo Endógeno en tal parte, aquí estamos en el...”, etc. En todas partes, a cualquier hora, a medianoche, en la madrugada, domingo, sábado... Gobierno Endógeno.

Eso es sólo un ejemplo que estaba dando de cuántas cosas tenemos nosotros que conversar hoy, mañana y todos estos días. Cuánto trabajo tenemos, porque se trata compañeros, camaradas, voy a recordarlo, se trata de que hemos cerrado un ciclo y viene uno mucho más complejo, mucho más exigente, mucho más difícil, para cuyo éxito estamos obligados a empeñarnos a fondo, para que marchemos como el Magallanes en estos días que no pierde con nadie.

Va a requerir la nueva era aplicarnos más a fondo, exigirnos más nosotros mismos, individualmente, como grupo, todos nosotros, en todas partes, sea cual sea la trinchera que a cada quien le corresponda en este inicio. Ustedes deben recordar que lo dije en la campaña electoral hablando del 3 de diciembre antes de que ocurriera: “3 de diciembre: tu destino está escrito; 3 de diciembre, tu no serás un punto de llegada, serás un punto de partida”. Lo más que hice en diciembre fue leer, estudiar, reflexionar, anotar, escribir, planificar e inventar. Y ahora llegó el momento de comenzar a aplicar esquemas, ideas.

He recibido muchos documentos sobre el Partido Unido; es una necesidad. Me han criticado por ahí y algunas personas respetables, yo acepto la crítica siempre, pero tengo una explicación. Cuando dije aquí que a mí no me llamen a discutir sobre el Partido Único o Unido, es porque tengo desde 1994 dando ese debate, ya me sé todito. No podemos seguir perdiendo más tiempo, sigo haciendo un llamado a todos los partidos políticos, vamos a unirnos todos, es el pueblo el protagonista de todo esto, tiene que ser el pueblo. Así que he estado trabajando bastante, en el modelo, cómo es que se va a formar ese partido unido, desde las bases, elecciones desde las bases. Nadie va a estar en una directiva o comando si no viene elegido desde las bases. Llegó el momento de dejar atrás los esquemas tradicionales, ese es mi punto de vista, respeto cualquier otro, pero hemos estado trabajando bastante en eso.
 
La Reforma Constitucional también y la reforma de un conjunto de leyes, algunas de ellas se han quedado agazapadas por ahí, leyes de la IV República, por ejemplo el Código de Comercio de Venezuela, ¿ustedes saben en qué año fue aprobado? En 1904 y le hicieron una reforma en 1955. Es un Código de Comercio meramente capitalista para evitar otras relaciones comerciales que pongan lo social por delante. Eso hay que echarlo a la basura y hacer un Código de Comercio para el socialismo del Siglo XXI venezolano. Ese es un caso, pero hay muchos otros. Unas leyes que se aprobaron en 1992, 1991 cuando aquí mandaba el Fondo Monetario y todavía están vigentes, son deudas que tenemos con la Constitución. En fin, señores ministros, ministras, señor Vicepresidente, compatriotas, pido toda la colaboración para el equipo.

José Vicente tiene razón, lo dije varias veces, sobre todo en los últimos años, después del golpe de Estado. Ustedes recordarán que tuve ministros que no eran nada revolucionarios, pensábamos que lo eran, nos engañaron, nos manipularon, al menos a mí. Pero miren este grupo, este batallón de ministros, de ministras que salen por la puerta grande y la frente en alto del Gabinete. Cada día el equipo mejora, cada día el equipo está más consolidado. He tenido un gran gusto de contar con ustedes, José Vicente, compañeros y compañeras ministras, de los mejores equipos de Gobierno que en Venezuela han existido y si quiere alguien que revise la historia de los gabinetes de Gobierno, de cien años para acá.

Vamos todos juntos a trabajar cada día con más eficiencia, en una guerra a muerte contra la corrupción, contra el burocratismo, contra las desviaciones pseudo revolucionarias. La corrupción es toda una operación contrarrevolucionaria que está por dentro de la Revolución. El burocratismo es toda una corriente contra revolucionaria que está dentro de la Revolución. Hay que apuntalar y afincar la batalla contra esos fenómenos que son verdaderas amenazas para el proceso revolucionario.
 
Termina una fase de transición, así lo he dicho, desde 1999 a 2006, ocho años, y entramos a una nueva era a la que hemos llamado El Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2021, son 15 años. Vamos a darle duro estos 15 años que vienen, rumbo al Bicentenario de Carabobo, Proyecto Nacional Simón Bolívar, socialismo bolivariano. Para ello se requerirá, mayor esfuerzo, mayor eficiencia, mayores niveles de logros, empeño, mayor claridad ideológica, “eficiencia política y calidad revolucionaria” decía el gran revolucionario Alfredo Maneiro.

Este año es un año de arranque. Vamos a encender los motores, vamos a encender más bien como una batería de motores, un conjunto de motores, invoco de nuevo al Poder Constituyente de la Nación, así como hace ocho años lo invocamos y lo convocamos. Invoco y convoco al Poder Constituyente, al Poder Popular, combustible verdadero para que estos motores de los que hablo puedan llevarnos hacia futuros mejores. Cinco grandes motores hasta ahora visualizo que debemos encender como una batería de motores, sólo los menciono para dejar lo demás para pasado mañana, allá en la Asamblea Nacional.
 
Cinco grandes motores para transitar a lo largo de los carriles, como locomotoras victoriosas, las grandes líneas transformadoras del Proyecto Nacional Simón Bolívar, en lo político, en lo social, en lo económico, en lo militar, en lo territorial, en lo internacional, en lo ético.

El primero de los motores de arranque de la nueva era es la Ley Madre, así quiero que sea, una Ley Madre de leyes revolucionarias, señora Presidenta de la Asamblea Nacional, adelanto mi solicitud para una Ley Habilitante revolucionaria. Ya tenemos el documento preparado, estamos haciendo las últimas revisiones para enviarlo en los próximos días a la Asamblea Nacional y solicitar poderes especiales para nosotros. Si las del 2001 fueron leyes que impactaron el esquema económico y social del país, estas leyes que este año haremos deben impactar con una potencia mucho mayor la actual situación económica del país.

Voy a adelantar otro ejemplo, todos esos sectores de un área tan importante y estratégica para nosotros, como es la energía eléctrica, todo aquello que fue privatizado, nacionalícese. Recuperemos la propiedad social sobre los medios estratégicos de producción. La Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela, nacionalícese. Señor Vicepresidente, la Nación debe recuperar la propiedad de los medios estratégicos de soberanía, de seguridad y de defensa. Estratégico, esa es un área estratégica de un país, así como el agua, la energía eléctrica y los servicios telefónicos.

Señor ministro del Poder Popular para la Energía y el Petróleo, hace poco estuvimos en la Faja del Orinoco, todavía allí pervive un aspecto que tiene mucha importancia en lo que fue la Apertura Petrolera, elimínese. Me refiero a que empresas internacionales tienen el control y el dominio de todos estos procesos de mejoramiento de los crudos pesados de la Faja del Orinoco. Eso debe pasar a propiedad de la nación venezolana.

Es el primer motor, Ley Madre de leyes revolucionarias, la Habilitante. Creo que un año es tiempo prudencial, la última Habilitante fue de un año, esperamos que los señores diputados nos den esa potestad que nos establece la Constitución para aprobar más rápido que un rayo ese conjunto de leyes económicas y sociales, sobre todo en esos dos ámbitos de seguridad y defensa.

Segundo motor: la reforma socialista constitucional, vamos rumbo a la República Socialista de Venezuela y para eso se requiere una profunda reforma de la Constitución Nacional, de nuestra Constitución Bolivariana. La Constitución nos presenta un primer piso, nos abre un portón para la construcción del socialismo, ciertamente, pero para avanzar más rápido en mayor amplitud y dimensión se requiere un conjunto de reformas a nuestra Constitución.

El tercero: la educación popular, moral y luces en todos los momentos y en todos los espacios. Vamos a lanzar una jornada nacional todo el año 2007, a la que llamaremos “Moral y Luces” para la educación popular en todos los espacios, en el hogar, en la escuela, en el taller, en la fábrica, en el campo, en el barrio, en todas partes, educación, educación, educación. Hemos dado muchos avances pero aún nos falta profundizar en la educación, cultura, ciencia, tecnología, conciencia, ideología, los valores, los nuevos valores. Hay que demoler los viejos valores del individualismo, del capitalismo, del egoísmo, y hay que crear nuevos valores, eso sólo se logra a través de la educación.

El cuarto: algo que suena un poco técnico, ustedes me perdonan, la nueva geometría del poder sobre el mapa nacional. La nueva geometría, ustedes saben que tiene como tres dimensiones, la  dimensión en línea, la distancia; la dimensión en extensión de un territorio y la dimensión volumétrica, el contenido, el volumen. Quiero que nosotros rediseñemos la geometría del poder en Venezuela. Esto va a llevar a profundidades. Un ejemplo es cómo está organizado el Estado Apure, esto nos va a llevar a revisar leyes orgánicas como la de los concejos municipales, eso está intacto y yo diría más, está peor que antes, Concejos Municipales que no tienen ningún poder, que son las mismas viejas estructuras, es el mismo viejo Estado cuarto republicano, las regiones del país, cómo lograr una relación simétrica o una aplicación simétrica del poder político, del poder económico, social, militar a lo largo y ancho de todo el territorio. Ahí tenemos muchas deudas, regiones que están muy apartadas, muy olvidadas, disminuidas, atrasadas, tenemos que levantar el país completo porque es un sólo cuerpo nacional.
 
Y el quinto: creo que el quinto motor debe ser el más poderoso, la explosión revolucionaria del poder comunal, los Consejos Comunales, pero los consejos comunales en este año debemos trascender ahora lo local y debemos ir creando por ley en primer lugar, una especie de confederación regional, local, nacional de Consejos Comunales. Tenemos que ir marchando hacia la conformación de un Estado comunal y el viejo Estado burgués que todavía vive, que está vivito y coleando, tenemos que irlo desmontando progresivamente mientras vamos levantando al Estado comunal, el Estado socialista, el Estado bolivariano. Un Estado que esté en condiciones y en capacidad de conducir una revolución. Casi todos los estados nacieron para detener revoluciones. ¡Vaya qué reto el nuestro! Convertir al viejo Estado contra revolucionario en un Estado revolucionario, tengo la fórmula clara, perdónenme si suena inmodesto esto, pero de estos ocho años, del estudio, de los maestros y del pueblo vienen las señales, es de Bolívar, ustedes lo saben, esta tremenda señal luminosa, vibrante, esclarecedora de lo que tenemos que hacer, la voy a leer, es del año 1826, es una Resolución del Consejo de Gobierno o ante el Consejo de Gobierno que dirigía Bolívar. Dice Bolívar lo siguiente, cada palabra es una luz, es un rayo, es un faro:
 
“Nada es tan conforme con las doctrinas populares como el consultar a la nación en masa sobre los puntos capitales en que se fundan los estados, las leyes fundamentales y el Magistrado Supremo, todos los particulares están sujetos al error o a la seducción pero no así el pueblo que posee en grado eminente, la conciencia de su bien y la medida de su independencia. De este modo, su juicio es puro, su voluntad fuerte, y por consiguiente nadie puede corromperlo ni menos intimidarlo. Yo tengo pruebas irrefragables del tino del pueblo en las grandes resoluciones y por eso es que siempre he preferido sus opiniones a las opiniones de los sabios”.

Este es Bolívar, el verdadero Bolívar. Vamos pues, José Vicente, compañeros, compañeras, con Gustavo Pereira digo desde el corazón, en ejercicio del amor, nada concluye, todo recomienza. ¡Hasta la victoria siempre! ¡Patria o Muerte! Nosotros venceremos. Muchas gracias.